Hace 5 meses me enteré de que mi gato Fi tenía diabetes.
Antes de eso, de a poco el pelo se le llenó de rastas, se dejó de lavar, hacía mucho pis, los ojos vidriosos, bajó mucho de peso.
Mi vete me mandó al endocrinólogo. El que tenía turno más rápido me despachó en 10 minutos con recetas de Glargina, glucómetro, mediciones, tiras, agujas de 8, todo un universo nuevo y desconocido. Y carísimo. La indicación era sacar sangre para medir, inyectar insulina, al día siguiente. Cada 12 horas.
Sentía que tenía que aprender rápido o mi gato se moría.
En el medio, la angustia de qué era mi culpa, de cómo no me di cuenta.
Gracias a
@pascualeugenia di con
@azucarados_diabetesanimal
Me consiguieron, en menos de 12 horas, todos los insumos, Me explicaron una y mil veces cómo hacer, soportaron mis llamados, mensajes, llantos. Sin conocerme, sin saber nada de mí.
En éste mundo cada vez mas cruel, digo: Aguanten las locas de los animales.
Gracias a
@ferblatter , la endocrinóloga que sí me ayudó y me ayuda con Fi. Gracias por tu profesionalismo, ayuda y escucha amorosa.
Aún nos falta camino, pero ya estamos los dos mas cancheros. 😸👩🏽🦱
- La primera foto es de Fi hace un año y en febrero, cuando lo diagnosticaron.
- La segunda, del grupo: DONEN, así se mantiene ésta cadena de ayuda. La diabetes en los animales es como la de los humanos, se usan los mismos insumos.
- La última de ayer, ya volviendo a ser, cada día un poco más, él.
Agradezco a los que puedan difundir este post 💜