Los tratamientos farmacológicos para la piel actúan, en muchos casos, como un parche: reducen la inflamación de forma temporal, pero no abordan la causa que la está generando.
👉Durante la adolescencia, el aumento de testosterona favorece la aparición de acné. Esta hormona actúa sobre los receptores situados en las zonas más grasas de la piel, estimulando la producción de sebo, lo que acaba obstruyendo el poro.
Sin embargo, la testosterona no actúa sola. Su producción está influenciada por el estrés y, especialmente, por los picos de glucosa e insulina. Cuando la glucosa en sangre aumenta rápidamente —por ejemplo, tras el consumo de azúcares o ultraprocesados—, se produce un aumento de insulina que favorece la producción de testosterona y acné.
A este contexto se suma la inflamación y, en muchos casos, el papel de la histamina. Y aquí hay tema para rato.
Esta semana el podcast con la dermatóloga integrativa, Paula Bergua, vale oro.
@paulabergua
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Y con protocolos donde no me caso con ninguna marca porque no tengo patrocinadores ni cobro de ningún laboratorio.