He estado pensando en si compartirles o no mi experiencia en el festival
@rayon.mx , porque la verdad no fue tan buena, pero no quiero que por eso piensen que “odio” al Rayón o a sus organizadores. Lo que sí odio es que este medio de las redes sociales aplane los matices, porque sí, el Rayón tiene su lado positivo: es un evento con un público muy amplio y una afluencia de gente garantizada. Me encanta que es un lugar de encuentro para la juventud y que siempre ves niñxs felices con sus stickers de artista. Pero no porque sea un proyecto cultural hecho con amor no podemos criticar y exigir que cumplan con lo que prometen, sobre todo si pagamos $3,250 pesos por vender ahi 1 día. Este domingo que participé, se fue la luz a las 4pm, afectando a unos 50 puestos además del mío. Tuvimos que sacar nuestros celulares para iluminar porque literal no se veía nada. Estuvimos asi hasta las 5pm que volvió la luz un rato y luego se volvió a ir. El evento acababa a las 7pm, pero yo me fui antes por esto. Al día siguiente les pregunté a los organizadores por una compensación y me dijeron que no había ninguna porque lo de la luz no estaba en sus manos. Y es el mismo caso que con la décima edición del Dolor Local en Guadalajara, donde cayó una lluvia torrencial que dañó irremediablemente la merch de varios puestos, y que de igual forma, no hubo ningún apoyo ni compensación, ni durante el evento ni después. Entiendo que no es su culpa que llueva o se vaya la luz, pero sí es su responsabilidad reaccionar ante estas situaciones. Pareciera que las ferias se sostienen de pura buena voluntad, pero la realidad es que son negocios, y no es justo que los que pagamos por estar ahi tengamos que pagar también por sus fallas de organización. Creo que es necesario hablar de esto, sobre todo por quienes se desaniman de quedar fuera o que les es difícil venir porque viven en otros lados. Es fácil idealizar estos eventos, en las redes sólo se ve lo bueno, pero la realidad es otra ¿Será que a muchos les da miedo criticar o exigir por no ser excluidos? Creo que hay que abrirnos más a cuestionar, sobre todo lo que vemos en las redes, donde nada nunca es lo que parece… ¿o cómo ven?