Reincidir: Cementerio de policías de F. Tibiezas Dager recibe al espectador con un letrero incinerado en la fachada de la
@lagaleria.puntorojo , es así que la artista nos introduce a su más reciente exposición. Este gesto atrapa al espectador desde la vereda, y lo sitúa en el contexto de una muestra que nos obliga a reposicionarnos constantemente frente al objeto artístico. Violencias estéticas que se expresan tanto a través de incisiones y trazos sobre el material, como con metáforas que nos llevan a un territorio poético.
En la obra presente el acto de violentar aparece no sólo como una imposición física, delimitada por las estructuras políticas, sino también como un lugar de afectación íntima, donde las relaciones familiares y personales se encuentran en tensión.
A lo largo de la exposición, Tibiezas nos enfrenta a imágenes que comentan con ironía sobre la realidad política del país, y retratos familiares, que componen las vivencias de la artista entre la ciudad de Quito, y su ciudad natal, Guayaquil. Es así como encontramos un retrato de unos supuestos primos dominando la montaña (Primos, 2025) instalado frente de un cuadro que representa a un Alvaro Noboa por 2006 rezando a las vísperas de las elecciones que vieron a Rafael Correa triunfar en el balotaje ( Elecciones 2006: Esclavas de la Nostalgia, 2025). Unos metros más allá encontramos a un paisaje titulado, La hora del Pacto que si bien representa un amanecer en un paisaje rural por Tumbaco, el título nos acerca al misterio que estas horas pueden contener, tanto en la intimidad de un hogar, como en el escenario político de un país.
Finalmente Tibiezas nos presenta “Todo intento de reino tiene sus corderos”, una serie de lienzos de Toros desangrando en una corrida, en donde en medio de estos, ubica un retrato de los hermanos Restrepo, lo cual nos acerca a una mordaz crítica a la política clásica en la ciudad de Quito. Los animales, al igual que los objetos incinerados, son una constante en la producción artística de Tibiezas, que la artista utiliza para comentar sobre la condición humana, e ironizar sobre su realidad política.
Texto y fotografías por
@anndreei_d