[NI TE GASTES, MUTEAME AHORA] Entiendo que pasan otras cosas, cosas mucho más graves que esta, pero hace rato que no sentía tanta ansiedad social. O no sé cómo se llama, es una sensación de inexistencia virtual que deriva en una creencia de inexistencia real. Como si la ausencia en las redes -la mía- implicara la carencia de vida. No sólo de relaciones interpersonales ni de actividades sino total, de pulso.
Ayer me desperté y creí que yo ya no era yo. La cancelación de varios eventos en los que estaba participando de diversas formas (el #lollapalooza, esta foto es de una acción de
@budargentina que espero también pueda reprogramarse y
@mutek.ar , por ejemplo) como parte de las medidas tomadas ante la propagación del #coronavirus me pegaron mal. No porque no vaya a ver a Travis Scott. No por pensar que trabajé al pedo. Pero por hacerme sentir que me estoy desdibujando; que cada día que pasa sin decir o mostrar nada por acá (en Twitter soy voyeur, me da pánico; Facebook, ndeah) soy un poco menos persona. Es tan terrible como idiota.
Durante los últimos meses trabajé en esos proyectos y en muchos otros (algunos quedaron en el camino, otros verán la luz pronto), tuve mil reuniones, fui a un par de entrevistas y tuve otras virtuales, retomé el estudio de idiomas, seguí yendo al gimnasio y volví a ashtanga, retomé "terapia" (comillas porque no es pero sí), seguí construyendo mi vínculo con el chico más hermoso y bueno del mundo (hola,
@juliandandrea ), nos fuimos a Bariloche y a Gesell unos días, escribí para un par de medios gráficos, vi a mis amigues, despedí a un par que se fueron a vivir a Europa, en ningún momento pude dormir bien pero lo intenté. ¿Acaso todo esto no sucedió si no fue registrado en una story?
Sospecho que la respuesta deseada no será la correcta y por eso estoy acá, enumerando y registrándolo para que se sienta un poco más real. Qué paradoja de mierda.