Es difícil imaginar el contexto de más de cuatro décadas atrás, pero cuando surgió Soda Stereo a comienzos de los años '80, Buenos Aires había cambiado mucho en muy pocos años. Había partes de la ciudad que ya no eran las mismas. El sistema de gobierno era otro. Alguna gente parecía distinta, se vestía de otra manera, usaba otros colores y palabras. Existían nuevos códigos.
Muchas bandas nuevas estaban ensayando con miras a un disco debut, sin tomar como influencia primordial a los conjuntos de rock sinfónico y jazz-rock, sino prestando especial atención a las consecuencias de la explosión del punk y la new wave.
En ese contexto nació Soda Stereo, tomando la “muy 80’s” formación de trío y originando una música que combinó la energía del punk-rock con ritmos como el ska y el reggae, todo dentro de la estructura del pop, con letras plenas de ironías, doble sentidos y grandes estribillos. En muy poco tiempo, de forma casi imperceptible para la prensa, logró una fuerte relación con un público que lo acompañó fanáticamente.
Desde un comienzo, las preocupaciones de Soda incluyeron detalles que pocos tomaban en cuenta, como la imagen en vivo y en fotos, lo que sumado a su producción musical los llevó por una carrera siempre ascendente y con características de pionero.
Soda Stereo recorrió todo el territorio argentino y, una vez consagrado como número uno, probó suerte en el exterior, con un resultado tan positivo que se convirtió en el grupo de rock más popular de Latinoamérica, con una influencia que se extiende hasta el día de hoy en todo tipo de artistas.
Gustavo, Zeta y Charly impusieron canciones, ropas, cortes de pelo, formas de componer, tocar y cantar, y hasta maneras de encarar el inmenso negocio que los rodeaba.
A lo largo de su carrera, Soda Stereo creció hasta límites insospechables. Y los hechos demuestran que sigue más vigente que nunca, a pesar de la indisimulable ausencia de Gustavo Cerati.
Esta es la historia, desde los comienzos hasta la llegada de “Ecos” en 2026.
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