Hace casi 30 años, mi hermano
@onthejuan me presentó a quien se convertiría en mi padre musical, José Mato.
Nació en Galicia, pero tocaba la música venezolana con una profundidad que parecía haber nacido en ella. Los miércoles eran sagrados. Su última clase era conmigo, en un estacionamiento de La Candelaria, en Caracas. Después caminábamos y yo le hablaba de mi vida, de la muchacha que me gustaba, de mis dudas. Él se reía y me daba consejos.
Me enseñó a componer breaks inspirados en las frases de las trompetas. Analizábamos el groove de Steve Gadd, cómo David Garibaldi retrasaba los golpes para hacer respirar la música. Me enseñó del jazz, la salsa, el songo, la bossa, la cumbia, el guaguancó, el merengue, la gaita, el blues, el rock, el culo e puya, el palisteo, Patanemo y San Millán, tocábamos funk, el en bajo y yo en la batería ❤️
La primera batería profesional que desarmé para entender cómo estaba hecha fue la suya.
Un día le dije que no quería tocar batería, quería construirlas. Y aun así, ir a verlo y tocar con él era el momento más esperado de mi semana.
Gracias por tanto, mi querido Mato. Estás en cada tambor que hago, en cada batería que escucho. Todo lo que construyo también es tu legado, tú me cambiaste mi vida, te quiero mucho, decansa en paz 😢
Y que siga el melao!