DIBUJOS que bailan con la luz solar, artefactos espaciales y otras historias de viajes más allá de la Tierra, experimentos con prismas y láseres, CÁNCER y GENÓMICA y más…Llegan en MAYO 50 PROGRAMAZOS en @Parqueexplora , @planetariomed y @exploratoriomde .
¿Qué le pasó a la pintora Beatriz González, quien tantas veces nos hizo reír con la ironía de su obra, para que un día llegara a pintarse un autorretrato desnuda, llorando? Conversaremos sobre la gran obra de esta maestra en un Ciencia en bicicleta dedicado a la proyección del documental BEATRIZ GONZÁLEZ: ¿POR QUÉ LLORA SI YA REÍ? Tendremos, además, un conversatorio con el director Diego García.
Seguiremos a las filas de hormigas guerreras en el bosque en la próxima CHARLA COLEVOL. Estos insectos nómadas avanzan en grandes columnas que recorren los suelos y provocan la huida de otros animales. Más de 450 especies de aves siguen a las hormigas y atrapan a las presas que escapan de la marcha. Hablaremos sobre cómo esta red de interacciones influye en los procesos ecológicos que sostienen la biodiversidad.
En el taller CUANDO LOS DIBUJOS SE MUEVEN construiremos un ZOOTROPO, un pequeño dispositivo móvil impulsado por paneles solares.
¿Qué tiene que ver el ADN con el crecimiento de la célula cancerosa? ¿Cómo el estudio de los genes es decisivo para definir tratamientos? Catalina López, médica, doctora en genética humana y sobreviviente de cáncer de mama, presenta, en un CIENCIA EN BICICLETA, un viaje personal y científico que plantea preguntas urgentes sobre el acceso a tecnologías de genómica en América Latina, un llamado a construir una medicina más equitativa, empática y humana.
En el COLOQUIO DE ASTRONOMÍA iremos hasta MARTE para imaginar futuros fuera de la Tierra a través de tecnologías a gran escala: desde liberar gases de efecto invernadero hasta construir reflectores orbitales o incluso generar campos magnéticos artificiales.
Exaltamos y formamos capacidades nuevas, RECIBIMOS LA PEREZA Y EL TEDIO en todas sus formas y la ayudamos a transformar con programazos para divertirse y aprender que cambian la vida.
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¿Qué nos dice un RÍO sobre quiénes somos? Juan Luis Mejía Arango nos invita a seguir el río Cauca desde su nacimiento en el macizo colombiano hasta su desembocadura, pero no por sus aguas sino por los POEMAS que lo han cantado a lo largo de cinco siglos.
El viaje empieza en quechua, con el poeta yanakuna Fredy Chikangana. Pasa por los relatos de viajeros del siglo XIX —como el sueco Carl August Gosselman, que describió una balsa lanzada a toda velocidad por las gargantas del Cauca antioqueño— y por la frustrada ilusión de hacer navegable ese tramo, que ni siquiera Agustín Codazzi consideró viable. Llega al Valle del Cauca con la visión bucólica de Jorge Isaacs en María, pero también con un poema feroz del mismo Isaacs contra los caucanos que le arrebataron su hacienda.
También leemos al Cauca en los poemas del gran León de Greiff, que, al llegar en 1925 a trabajar como contabilista del ferrocarril troncal de Occidente en BOLOMBOLO, se ve liberado de la rutina paramuna de Bogotá. Y en la Sata del Cauca del poeta Jaime Jaramillo Escobar (X-504): “Yo tuve una larga conversación con el río Cauca y me lo dijo todo, todo lo mismo que hubiera podido decirme el Magdalena, pero el río Cauca me puso la mano en el hombro y me habló al oído”.
JUAN LUIS MEJÍA ARANGO (Medellín, 1951) es abogado, escritor e investigador. Fue director de la Biblioteca Nacional de Colombia, director de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, presidente de la Cámara Colombiana del Libro, secretario de Educación de Medellín, ministro de Cultura de Colombia y rector de la Universidad EAFIT durante 16 años (2004-2020). Es miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.
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Basta una hoja o un tronco para hacer una cuna, como dejan claro los PECES ÁNGEL, buenos padres y madres que protegemos en el área de conservación y bienestar animal del museo de ciencias Parque Explora. ABANICAN sus huevitos para limpiarlos y los atajan con la boca si se caen entre la vegetación sumergida.
Si los miras con atención, parecen a punto de lanzar un beso. Pero, en realidad, los machos y las hembras pelean a mordiscos. Estos ángeles temperamentales forman TRIEJAS para cuidar. Cuando se aproximan los periodos de reproducción, los ángeles siguen una coreografía de varios días. Las hembras limpian vigorosamente la hoja y rozan sus vientres contra ella, decenas de veces, dejando senderos de huevitos por los que el macho pasa fecundando.
Los HUEVITOS, que pasarán de rosado traslúcido a blanco opaco en 24 horas, son ABANICADOS por los padres, que ondean las aletas de sus costados para crear corrientes de agua y proveer oxigenación. Este abaniqueo elimina desechos y protege a las crías de microorganismos.
Justo antes de eclosionar, aparecen en los huevos dos puntitos oscuros: los ojos de los bebés. Unas horas después se asoman las colas temblorosas de las larvas, que se pegan del sustrato con secreciones de moco. Las LARVAS que caen al fondo son atrapadas por los padres que, sin tragarlas, las recolocan en otra hoja.
Cuando hay alguna amenaza, como un pez forastero que se acerca, papá y mamá estiran las aletas de sus lomos como las velas de un barco y congregan a sus crías en la seguridad de su cercanía.
Un grupo de profesionales en Explora acoge, recupera y garantiza la vida de la fauna EN RIESGO. Detrás de cada nacimiento bajo nuestro cuidado profesional en el Acuario del Parque Explora, hay un equipo de expertos dedicados exclusivamente a su bienestar. Ellos acompañan a los PECES ÁNGELES y continúan la alimentación, la protección y el monitoreo de estos bebés.
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Maestros y maestras, ustedes promueven lo que nos ayuda a vivir mejor: el reconocimiento de la pluralidad que nos hace posibles. Desde el Parque Explora, el Planetario y el Exploratorio saludamos afectuosamente a todas las maestras y a todos los maestros que ENSEÑAN A VIVIR y que forman a seres humanos capaces de sostener un diálogo también EMOCIONAL y empático con el mundo. Hoy recordamos a RITA LEVI MONTALCINI, científica que nos invita a pensar en que la imperfección puede ser «una fuente de alegría inagotable».
Rita Levi Montalcini quiso ser, ante todo, CIENTÍFICA. Y lo fue, y ganó el Nobel de Fisiología. A pesar de su padre, que quería para ella una educación de escuela femenina y no de universidad. A pesar del fascismo que le prohibió pisar una universidad italiana después de graduarse como médica. A pesar de la guerra que la hizo huir a una casita en el campo, donde improvisó un laboratorio casero a la «Robinson Crusoe».
Fue una de las siete mujeres entre 300 hombres que estudiaron en 1930 en la Escuela de Medicina de Turín. Al graduarse, Rita Levi empezó a especializarse en NEUROLOGÍA y PSIQUIATRÍA, pero el nefasto Manifiesto de Defensa de la Raza de Benito Mussolini prohibió la presencia de los judíos en las universidades.
Luego de la guerra, Rita viajó a los Estados Unidos y se unió al laboratorio del también judío y exiliado Viktor Hamburguer, donde en 1952 logró aislar el «factor de crecimiento nervioso», trabajo que le mereció el PREMIO NOBEL en 1986.
“Soy consciente de que soy un modelo para las jóvenes. Pero es difícil ser un modelo a seguir, porque lo que hay que hacer es mostrar a los estudiantes lo imperfecta que puede ser la gente y aun así triunfar. Todo el mundo sabe que, si una persona es inteligente, divertida o guapa, triunfará. Pero también es posible tener éxito con todas tus imperfecciones”, dice en su autobiografía: Elogio de la imperfección.
L@s maestr@s cumplen, sin término, un papel fundamental: ayudarnos a transitar por la COMPLEJIDAD, a mudar, si es el caso, de ideas. En todo caso, a exponernos a esa dificultad que vale la pena: PENSAR. Y descubrir que no somos posibles sin los otros.
Una gallina clueca, una niña y un METEORITO que cayó cerca de Santa Rosa de Viterbo, un sábado de 1810. Esta es la historia de Cecilia Corredor y de una gran masa de hierro de casi 612 kilos que fue yunque, y que fue robada, partida en dos, exhibida en un pedestal de la plaza del pueblo, hasta 1906, y llevada al Museo Nacional de Colombia.
Ocho años duró el AEROLITO de Santa Rosa de Viterbo en la casa municipal, y otros 7 en una herrería. «Fuimos sorprendidos cuando vimos con agrado que el pretendido mineral era una masa de hierro llena de cavidades, irregular, que presentaba todas las características de un hierro meteórico», escribió el naturalista JEAN BAPTISTE BOUSSINGAULT al reconocer que la masa de hierro que era usada como yunque venía del espacio.
Henry A. Ward, coleccionista y científico, viajó a Colombia para llevarse el meteorito: «Cuando llegué a Santa Rosa, lo encontré en un pedestal en la plaza. Mis intenciones de cortarle piezas o tal vez, obtenerlo todo para la Ward-Coonley Collection, se esfumaron de repente».
Aunque alcanzó a salir del pueblo con la gran roca, fue detenido en La Caro, antigua estación de ferrocarril en Chía, Cundinamarca, y llevado ante las autoridades presidenciales. Este «negociante de cuerpos celestes», como ha sido descrito, llegó a un acuerdo en Bogotá. El meteorito viajó hasta Ferrería La Herrera, en Subachoque, donde fue fragmentado en dos pedazos. Un trozo de 150 kilogramos para Ward, cortado de nuevo y distribuido en 8 lugares del mundo, y el resto para el Museo Nacional.
El bólido de Santa Rosa de Viterbo, como lo describió Jesús Emilio Ramírez, geofísico colombiano, ha tenido un largo viaje: «[esta] masa brillante de acero viajó libremente por el espacio durante millones de años (...) Viajero del aire que penetró chispeante en la blanda atmósfera de la Tierra como un cohete y que cayó (...) acompañado de una lluvia hirviente de bólidos en la colina de Tocavita».
A propósito del Día Internacional de los Museos, 18 de mayo, recordamos esta historia de los albores del Museo Nacional, fundado en 1823 como un «museo de ciencias naturales y escuela de minería».
¿Qué tiene que ver el ADN con el crecimiento de la célula cancerosa? ¿Cómo el estudio de los genes es decisivo para definir tratamientos? Acompáñanos este SÁBADO, 16 DE MAYO, a las 4:00 p.m., en el teatro del Parque Explora, en un CIENCIA EN BICICLETA con Catalina López Correa, médica, doctora en genética humana y sobreviviente de cáncer de mama. Conversaremos sobre su libro “Genes de esperanza”, un viaje personal y científico que plantea preguntas urgentes sobre el acceso a tecnologías de genómica en América Latina y la necesidad de una medicina más equitativa, empática y humana.
Hablaremos sobre qué significa recibir un diagnóstico de cáncer y sobre cómo se vive el tratamiento, no solo desde lo clínico, sino también desde las emociones, los dilemas éticos y las desigualdades del sistema de salud.
La doctora Catalina López-Correa es reconocida globalmente por defender la diversidad y equidad en la genómica. En 2023 fue diagnosticada con cáncer de mama, experiencia que transformó su visión sobre la ciencia. Durante más de dos décadas ha liderado proyectos de innovación científica en Canadá, Islandia, Estados Unidos, Reino Unido y Colombia.
El cáncer de mama es uno de los tipos de cáncer más comunes en el mundo. En Colombia cada año se diagnostican más de 15.000 nuevos casos, y cerca de 4.000 mujeres mueren a causa de esta enfermedad.
Hoy se sabe que no existe un solo tipo de cáncer de mama, sino muchos, definidos por su perfil genético y molecular. Más allá de la experiencia individual, el libro GENES DE ESPERANZA repasa los desafíos actuales en el acceso a la MEDICINA DE PRECISIÓN, un enfoque que busca adaptar los tratamientos al perfil genético de cada paciente, en lugar de aplicar un mismo tratamiento para todos, entendiendo cómo puede haber mejor respuesta, resistencia al tratamiento, predisposiciones hereditarias y la comprensión del comportamiento de los tumores.
INVITADA:
Catalina López-Correa, directora global de estrategia de Genome Canada. Médica, con Maestría en Genética y Ph.D. en Genética Humana
Hoy, día de las madres, celebramos una de las maternidades más bellas. Una historia sobre nacer en el agua y un viaje a la intimidad del CUIDADO MATERNAL de las BALLENAS JOROBADAS. En esta conversación, disponible en nuestro canal de Youtube y enlace en la BIO, dos biólogas nos cuentan cómo lograron el PRIMER VIDEO de una cría de ballena jorobada LACTANDO en Colombia, registrado en el Golfo de Cupica por investigadoras e investigadores de Madre Agua Colombia, Fundación Macuáticos Colombia y la Universidad de California Santa Cruz, Estados Unidos.
Después de meses de alimentarse en la Península Antártica, miles de ballenas emprenden un largo viaje hacia las aguas cálidas del trópico. La costa del Pacífico colombiano, entre los meses de junio a noviembre, es el hogar y el lugar de paso de las ballenas jorobadas del Pacífico sureste. Aquí tienen lugar las FUNCIONES REPRODUCTIVAS de esta especie: la fecundación, el parto y una parte crítica de la crianza de las crías.
Nacer en el agua, para un ballenato, exige crecer rápidamente: cerca de los dos meses de edad emprenderán una migración de más de 8000 kilómetros con sus madres hasta sus zonas de alimentación.
El proyecto de investigación de Fundación Macuáticos Colombia @macuaticos y Madre Agua Colombia @madreaguaeco , que obtuvo el primer video de un ballenato lactando en Colombia, estuvo enfocado en el estudio de grupos de madres con crías y empleó por primera vez en el país dispositivos con múltiples sensores que permitieron el seguimiento visual y acústico de los individuos. A través de esta tecnología no invasiva se obtuvieron imágenes excepcionales de la relación íntima entre madre y ballenato, una pieza clave para el estudio del comportamiento de la especie y los esfuerzos de conservación que dependen de estos datos.
El primer registro audiovisual de la lactancia en aguas colombianas, en la Reserva de Biosfera “Tribugá-Cupica-Baudó, es un signo alentador que habla de la importancia de nuestros ecosistemas para una especie emblemática.
Acompáñanos en esta conversación con Natalia Botero Acosta, bióloga y directora de @macuaticos y Mar Palanca Gascón, bióloga
MADRES MAESTRAS, madres lectoras del canto de las aves, madres que crean o acompañan una VOCACIÓN CIENTÍFICA, como la novelista VANNE GOODALL (1906-2000) y la profesora MARIA FRAZIER CARSON (1869–1958). Celebramos a las madres que enseñan a leer el mundo, que escuchan a sus hijos e hijas sin prevenciones, que estimulan una naciente inquietud intelectual que cambia la vida y que, como escribía la filósofa Anne Dufourmantelle, forman en el riesgo grande de vivir.
“Gran parte de lo que soy se lo debo a esa madre sabia que tuve la suerte de tener”, decía la primatóloga británica JANE GOODALL (1934-2025), investigadora, por más de sesenta años, de las interacciones sociales de los chimpancés salvajes en Tanzania.
De su infancia, Jane Goodall recuerda que la alentaron a hacer preguntas “sin obtener la respuesta correcta, decidiendo averiguarlo por mí misma y con paciencia”. Una vez se escondió durante cuatro horas en un gallinero para ver de dónde salía el huevo de la gallina. “Cuando mi madre vio a esta niña corriendo hacia la casa, no me dijo: ‘¿Cómo te atreves a irte sin avisarnos?’, lo cual habría acabado con esa emoción. Así se formó una pequeña científica”.
VANNE GOODALL, escritora, trabajó en Londres y en 1960 acompañó a su hija a una expedición en Gombe. Escribió, entre otros, The Gold of Vala, una historia de aventuras sobre una joven inglesa en África.
“Le inculqué [a Rachel] el conocimiento de los insectos y los habitantes de los arroyos y estanques”, contaría MARIA FRAZIER sobre la educación de la pionera de los movimientos ecologistas, autora de la obra PRIMAVERA SILENCIOSA (1962).
Maria Frazier McLean estudió Latín y fue maestra. Despertaba a sus hijos para escuchar el canto de los pájaros.
Inspirada en su madre, Rachel Carson intentó inculcar un interés por la NATURALEZA en su sobrino, Roger: “Hemos dejado que Roger comparta nuestro disfrute de cosas que la gente niega a los niños porque implican lodo que hay que limpiar de la alfombra. Si un niño ha de mantener vivo su sentido de la MARAVILLA, necesita la COMPAÑÍA de al menos un adulto que pueda compartirlo, redescubriendo con él la alegría y el misterio del mundo en que vivimos”.
¿Qué tiene que ver el ADN con el crecimiento de la célula cancerosa? ¿Cómo el estudio de los genes es decisivo para definir tratamientos? Acompáñanos este SÁBADO, 16 DE MAYO, a las 4:00 p.m., en el teatro del Parque Explora, en un CIENCIA EN BICICLETA con Catalina López Correa, médica, doctora en genética humana y sobreviviente de cáncer de mama. Conversaremos sobre su libro “Genes de esperanza”, un viaje personal y científico que plantea preguntas urgentes sobre el acceso a tecnologías de genómica en América Latina y la necesidad de una medicina más equitativa, empática y humana.
Hablaremos sobre qué significa recibir un diagnóstico de cáncer y sobre cómo se vive el tratamiento, no solo desde lo clínico, sino también desde las emociones, los dilemas éticos y las desigualdades del sistema de salud.
La doctora Catalina López-Correa es reconocida globalmente por defender la diversidad y equidad en la genómica. En 2023 fue diagnosticada con cáncer de mama, experiencia que transformó su visión sobre la ciencia. Durante más de dos décadas ha liderado proyectos de innovación científica en Canadá, Islandia, Estados Unidos, Reino Unido y Colombia.
El cáncer de mama es uno de los tipos de cáncer más comunes en el mundo. En Colombia cada año se diagnostican más de 15.000 nuevos casos, y cerca de 4.000 mujeres mueren a causa de esta enfermedad.
Hoy se sabe que no existe un solo tipo de cáncer de mama, sino muchos, definidos por su perfil genético y molecular. Más allá de la experiencia individual, el libro GENES DE ESPERANZA repasa los desafíos actuales en el acceso a la MEDICINA DE PRECISIÓN, un enfoque que busca adaptar los tratamientos al perfil genético de cada paciente, en lugar de aplicar un mismo tratamiento para todos, entendiendo cómo puede haber mejor respuesta, resistencia al tratamiento, predisposiciones hereditarias y la comprensión del comportamiento de los tumores.
INVITADA:
Catalina López-Correa, directora global de estrategia de Genome Canada. Médica, con Maestría en Genética del Instituto Pasteur – Universidad París VII (Francia) y Ph.D. en Genética Humana de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).
Un LEONCILLO RAMPANTE coronado con cuatro púas y un MONO sin cola son algunos de los 40 PETROGLIFOS o grabados rupestres con forma de animal de la PIEDRA de GÁMEZA, un peñasco de arenisca de entre 3 y 5 metros de alto en la provincia de Sugamuxi (Boyacá), cerca de Sogamoso, que forma parte importante de la cultura Muisca.
Antes de ser fotografiada los reportes de la roca llegaron en pinturas hechas en 1851 por CARMELO FERNÁNDEZ (1809-1887), ingeniero, militar venezolano y el PRIMER ACUARELISTA de la gran EXPEDICIÓN científica y cartográfica de Colombia: la COMISIÓN COROGRÁFICA (1850-1859) dirigida por el geógrafo y cartógrafo italiano AGUSTÍN CODAZZI.
Sobre sus petroglifos, el ingeniero e historiador MIGUEL TRIANA (1859-1931) escribió: “Los dos mitos fundamentales de los Chibchas, la RANA que le es propio y el MONO sin cola que acogieron de los Panches, se mezclan en esta PIEDRA simbólica del mestizaje, con un mito nuevo, que no vuelve a aparecer en ninguna parte. Este mito raro parece un LEONCILLO RAMPANTE, coronado con cuatro púas, y predomina en la festiva mezcolanza”.
Esta ROCA piramidal, fracturada por una hendidura central, hace parte de las 30 acuarelas que Carmelo Fernández pintó entre 1850 y 1852 en las provincias al noreste de Bogotá: Tunja, Ocaña, Socorro, Vélez y Santander. Es posible que los petroglifos hayan sido dibujados por poblaciones indígenas prehispánicas del altiplano cundiboyacense, aunque se desconoce qué tan antiguos son.
Sobre el origen de la piedra de Gámeza, el epígrafe de la acuarela dice: “Esta roca desprendida de los cerros quedó volteada hacia la rotura de la cordillera. Servía de dique al extenso Lago de Sogamoso. La gran masa de agua que de repente debió precipitarse como un diluvio hacia la parte baja por donde hoy corre el Chicamocha produjo una gran catástrofe”.
Orientada por el cartógrafo AGUSTÍN CODAZZI —más tarde por Manuel Ponce de León—la COMISIÓN COROGRÁFICA partió de Bogotá con cuadrillas de artistas caminantes y de investigadores que contaban sus hallazgos por entregas. Documentó visualmente la diversidad física y social de Colombia y entregó los primeros mapas detallados del país, de ahí su gran valor.
Disfruta de esta conversación completa en nuestro canal de Youtube (enlace en la BIO). Te invitamos el Parque Explora y la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
Los matemáticos Bernardo Uribe Jongbloed y José Manuel Gómez conversan sobre la Medalla Fields —considerada “el Nobel de las matemáticas”— y algunas de las preguntas de las que se ha ocupado este campo por más de un siglo.
La Medalla Fields nació con 2.500 dólares que sobraron de un congreso en Toronto en 1924. Su creador, el canadiense John Charles Fields, pidió que el premio no llevara su nombre, pero así lo conoce el mundo. A diferencia del Nobel, se entrega cada cuatrienio y solo a menores de 40 años, para reconocer e impulsar sus trayectorias.
Desde 1936, año de creación del premio, solo se le ha concedido a una mujer: la iraní Maryam Mirzakhani, en 2014. Y solo un ganador ha sido latinoamericano, el brasileño Artur Ávila.
¿Cómo se emparentan académicamente quienes se dedican profesionalmente a las matemáticas? Casi todos provienen de las mismas RAÍCES INTELECTUALES, dos grandes árboles —uno francés, otro alemán— que se ramifican a lo largo de los siglos. Con una sola excepción célebre: Ramanujan, el matemático indio que aprendió por sí solo y que decía que las fórmulas “le llegaban en sueños”.
BERNARDO URIBE JONGBLOED (Bogotá, 1975) es matemático y doctor en Matemáticas graduado de la Universidad de Wisconsin-Madison y miembro de número de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Fue investigador posdoctoral en el Instituto Max Planck de Alemania y actualmente es profesor del Departamento de Matemáticas y Estadística de la Universidad del Norte. Además, fue presidente de la Sociedad Colombiana de Matemáticas y en 2023 recibió el Premio Nacional de Matemáticas.
JOSÉ MANUEL GÓMEZ GUERRA es matemático de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, doctor en Matemáticas por la Universidad de Michigan y exprofesor asistente J. J. Sylvester de la Universidad Johns Hopkins. Es profesor de la Escuela de Matemáticas de la Universidad Nacional en Medellín. Pertenece al Grupo Inter
ÚLTIMO FIN DE SEMANA para visitar la exposición ECOEXISTENCIAS en el Parque Explora. 25 artistas y 20 obras sobre ARTE, CIENCIA y TECNOLOGÍA.
BACTERIAS, PLANTAS, CIRCUITOS, SENSORES que traducen toxicidades y sistemas digitales cuestionan la POLICRISIS que habitamos, no solo PLANETARIA, sino también de la IMAGINACIÓN y de los AFECTOS.
ECOEXISTENCIAS es una pregunta por el cuidado y por el PLURIVERSO: un mundo en el que quepan otros mundos y en el que se reconozcan los vínculos que sostienen y hacen posible la vida. Vemos “lo natural” que se redefine —máquinas que interactúan y objetos que parecen venir del futuro son también parte de lo que hoy llamamos ecosistemas—.
Ven y conoce altares de ROCAS que dibujan, un CONCIERTO MINERAL de hojas que se rozan contra sí mismas o contra las piedras; ERIZOS DE MAR del Adriático Sur, OBRAS EFÍMERAS que mientras van siendo van dejando de ser, LABORATORIOS DE BACTERIAS que, como arrecifes microbianos, prosperan en una ESFERA ELÉCTRICA colgante en la que vemos CREAR ENERGÍA en vivo y en directo a partir de aguas colectadas en 20 quebradas de la ciudad.
Observarás coreografías atmosféricas de AGUA y FUEGO en el páramo, híperobjetos, ARTEFACTOS que miran en tiempo real el crecimiento en patrones de colonias bacterianas. BOSQUES MINIATURAS conversan con datos proyectados sobre la deforestación amazónica. Oirás los ESTOMAS de las plantas, minúsculas aperturas que les permiten RESPIRAR.
En los mundos de esta exposición, el ser humano está LEJOS de estar en el centro. ECOEXISTIR es afinar nuestros actos a escalas geológicas, biosféricas y afectivas.
SERES MAQUÍNICOS, CRIATURAS HÍPEREVOLUCIONADAS, residuos mutantes, DESIERTOS que recuerdan otros planetas y más nos invitan a reflexionar sobre el riesgo expresivo del BIOARTE, la idea de incluir a otros seres vivos en INTERCONEXIÓN con nuestra vida, los mundos de ficción…el reto de ver otros mundos y la posibilidad de imaginar formas más dignas de habitar la Tierra.
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