Hay carreras que se construyen desde la estrategia. Otras, desde la constancia. Y algunas —las más honestas— nacen de la verdad. La de
@lavalentinacastro pertenece a estas últimas. Su presencia en la industria de la moda no responde solo a una estética impecable, sino a una narrativa que entrelaza territorio, memoria y convicción.
El verdadero punto de quiebre llegó cuando dejó de intentar encajar. Abrazarse con autenticidad transformó su vida personal en su mayor fuerza. Crecer en Tumaco, Nariño, en un territorio históricamente invisibilizado, forjó su carácter y su manera de habitar el mundo: con resiliencia, sensibilidad y una conexión profunda con sus raíces.
En Valentina, el lujo no contradice el origen. La moda, la identidad y el territorio conviven sin fricción. Su identidad afrocolombiana no es un discurso aprendido, es el eje desde el cual se posiciona y abre camino en una industria que durante años fue homogénea.
Hoy, Valentina Castro llega a nuestra edición de febrero para recordarnos que dejar de encajar puede ser un acto de superación para muchos.
Encuentra la editorial completa en marieclairecolombia.com o en la edición impresa de Febrero.
Director editorial y realización:
@gerardangulo
Fotografía:
@frances.rou
Locación:
@sofitellegendsantaclaractg
MUAH:
@andre89_ba
Asistente de moda:
@the.fashion.outsider
Special thanks
@maygelcoronel
Video:
@Lordandresvargasm
Coordinador de video:
@valdemartarin