Me han hecho falta más de 10 días para reaccionar y asimilar lo que pasó el 29 de diciembre en el Wizink Center. Es difícil explicar todas las sensaciones que le recorren a uno cuando ve el fruto del trabajo de cinco años de todo un equipo sobre ese escenario con más de 12.000 personas emocionadas y contagiadas por la misma pasión.
Recuerdo que en mitad del concierto, desde una zona que se podía ver la monstruosa cantidad de público, me quedé en un rincón y lloré con todas mis ganas. Lloré de emoción pero también lloré muchos miedos, lloré mi falta de autoestima personal y profesional, lloré todas las cosas que me he perdido por trabajar en esto... Y al final de ese llanto, me entró una carcajada enorme de felicidad, por saberme una pieza minúscula de una maquinaria perfecta que había conseguido que eso que pasaba frente a mis ojos se hiciese realidad.
Hoy he vuelto a ver todas las fotos (gracias
@wilma_lorenzo y
@glorianm por vuestra mirada) y he sentido tanto orgullo y agradecimiento. Orgullo de todo el equipo involucrado, porque nos miramos siempre de tu a tu, sin miedo, y sabemos siempre hacia donde remar porque nadie duda que estemos en el mismo barco. Y agradecimiento a todos ellos (músicos, técnicos, colaboradores, escenografía, realización, vestuario, audiovisual, montadores, catering, producción, transfers, seguridad y todo el team de
@mustproduc 💖)y en especial a dos personas que hacen que este trabajo merezca la pena:
@irenitaalonso porque saber que estás al otro lado del timón me calma y
@danifdezmusic porque en cinco años nuestra confianza mutua y nuestra forma de ver la música y la vida sigue intacta. Es fácil cualquier aventura cuando sabes que estos dos se van a tirar contigo desde donde haga falta. ¿Cuándo repetimos?
PD: Gracias a todos los que me escribisteis estos días con palabras preciosas sobre esa noche. La felicidad compartida no tiene precio.