El Discover. Los memes. Los vídeos. Los tags. Los eventos. Los fees. La gente. Los lunes, los martes, los miércoles. Las reuniones. I LOVE MY JOB, EMILY.
Este finde lo tenía todo para ser triste así que decidí ponerlo todo de mi parte para que pasara a tenerlo todo para que fuese lo más feliz posible. Luego pasaron muchas cosas que hicieron que fuese difícil pero al final, milagrosamente, y porque siempre siempre voy a ver la parte buena de las cosas ha sido un fin de semana muy guay. Echando de menos, mucho, sobreviviendo a las fechas más complicadas, pero de la mano de las personas tan bonitas que me acompañan.
Hemos tenido suerte, a pesar de todo, hemos comido perfecto, hemos visto delfines y pingüinos y estamos bien, que ya es, teniendo en cuenta estas fechas malditas.
Le daría las gracias a mi (actual) marido pero ya no tiene Instagram, así que tendré que decírselo en persona, qué remedio, y a mi BFF @franchejo aprovecho para darle yo también un beso espontáneo como el de la malvadita, te quiero ami, envuelves regalos mejor que nadie.
Gracias a todas las amigas que me han escrito en mi cumple, a las amigas que mandaron una tarta hecha felicidad, y a quienes se acuerdan de mí también hoy; sentirme querida es el mejor regalo y creo que quien me conoce sabe que no lo digo porque sí. Por cierto, @holalfredo@ypuntopelota hoy celebramos un año de nueva amistad, gracias por volver. Preparo el Shariceli en cuanto queráis.
¿Que si está costando trabajar? ¿Que Netflix no está a mi servicio si no me da una serie por la que merezca la pena vivir? Ni se comenta.
🎥: @aribradshaw
Cuando me digo que ha sido un mes difícil, aburrido, con una niña mala tres fines de semana seguidos, que tuve una regla dolorosa, que no ha parado de llover y que no tengo fotos de viajes como al parecer todo el mundo… Veo mis fotos (las que no he compartido por mantener la magia y la privacidad) y me acuerdo de la noche en la que improvisamos una rave de 5 minutos con Camela, el picnic-merienda, los debates con todas mis amigas, mi amiga descubriendo que el Buda Feliz es un chino y aplaudiendo a dolor mientras repetíamos The Book of Mormon, las charlas con Perla en el cumple de Javi (y no nos hemos enfadado a sus 35), el día que pillé a las chicas en modo jubiladas pedaleando, los bailes en casa, los aperitivos y tintos de verano, el desayuno secreto pensando en que el novio de mi amiga debería compensar un feo con un collar, mis mensajes 24/7 a Ana para que no haga amigas nuevas (o que las haga sabiendo que me es infiel)… Y sí, he sacado oro de un marzo cualquiera.
Lo largo que ha sido febrero siendo un mes corto, no sé qué ha pasado. Ha habido de todo, mucho bueno, alguna cosa mala, despedidas, karaokes, niños, parque, lluvias infinitas… La vida, que no se para por mucho que te apetezca meterte bajo el edredón.
En realidad me gusta hacer el tonto, porque me ha encantado Disney on Ice este año… Lo podéis ver en mis stories, que estás flipando y me he acabado poniendo todos mis complementos, que no hay muchas ocasiones de utilizarlo.
Pero claro, de pronto podía haber ocurrido que se jugase un partido de hockey en el Movistar Arena y yo qué sé.
¿Que si estoy emocionada porque nieva? Mucho. No es demasiada, solo se podría coger con la mano trepando a los tejados pero la nieve a mí siempre me trae felicidad. Ojalá fuese tan fácil siempre pero este rato en el que todos sonreímos y no nos concentramos es uno de los momentos que importan.
Pienso (como tantas veces a lo largo del día) en mi madre, que aseguraba haber visto nevar en su cumpleaños, el 3 de agosto, en Burgos. Quizá una exageración, más que probablemente, pero le gustaba tanto la nieve como a mí, o más, no en vano se llamaba Ana Nieves.