casi rozando el momento de quedarse quietas en casa unas semanas (todavía no) para poder comer bizcocho de Inés y leer a Proust (tamos proustianas) ya no en trenes sino en casita
Poniendo todas mis lecturas en barbecho para darme a la buena vida lectora y disfrutona: leer a Nina Lykke. Me gustó mucho «No hemos venido a divertirnos» (¡Me reí! Insólito) y cuando @gatopardoediciones sacó esta cosa preciosa (vaya cubierta perfecta) de la mano traductora de la brillante @anaflesh dije aaaaaaa aquí está mi rinconcito de descanso para esta semana demencial que nos depara el raro y a la vez privilegiado trabajo cultural y la cosa esa de decir cosas delante de gente que te mira con muchos ojos así: 👀👀👀👀
unas horas de realineación de chakras Clara, pizza casera, vino y soniditos mediante tras haber perdido parte de mi anclaje a la realidad a causa de haber recorrido setenta provincias de este nuestro país en las últimas tres semanas
menos mal que Clara me dice «es normal» y me lo analiza todo con certeza y precisión y me dice «a mí también me pasa» y me alimenta con pizzas para las que no puedo ofrecerle ninguna idea porque no tengo ideas culinarias en la cabeza ni una mísera idea culinaria que ofecer pero bueno ella me alimenta igual
vuelvo a leer más y mejor 🙌🏻 en la última foto dos libros que me están fascinando verdaderamente, espero poder decir algo semi interesante de ellos en el sitio donde digo cosas semi interesantes porque lo de enseñar los libritos aquí y no decir nada más y solo enseñar los libritos cada vez me genera más problemas pero bueno aun así os los estoy enseñando, yo k sé es que además son bonitos :(
Últimamente tengo mucha suerte con los trenes: casi siempre me toca ventana. Todavía tengo más suerte cuando nadie se sienta a mi lado y puedo ir sola y estirada (¿qué más puede pedir una chica a veces que poder existir en público “sola y estirada”?). Me gustan los trenes y sus ventanas. Me gustan las ventanas en general, las ventanas tras las que el mundo se sucede veloz, como si se desenrollara a medida que yo paso como una alfombra quizás de terciopelo, quizás de púas; por eso me gusta que me lleven en coche y estar callada y mirar el paisaje. Sobre todo estar callada. No hablar, para qué hablar, ¿de verdad tenemos tantas cosas que decir?
Últimamente tengo suerte con los trenes y con los libros. Disfruto mucho de las lecturas para punzadas, que en teoría no son exactamente las lecturas que me gustaría leer, pero son las que puedo leer y eso nunca dejará de ser un privilegio. Llevo tanto tiempo sin escribir que las palabras se me atoran cuando lo intento, pienso que por eso estoy cómoda en las lecturas de otros. A veces encuentro párrafos que dan en la diana de mis obsesiones últimamente y los subrayo, a ver si así pasa algo, a ver si el subrayado puede devenir conjuro, hechizo, disparador (como este de blandito).
Tengo suerte con los trenes pero he de admitir que ya no sé bien dónde estoy y que me gustaría quedarme en mi casa solo un ratito. No saber dónde estás se parece mucho a no saber quién eres.
ser un perro durmiendo la siesta en un balcón / sensación de que en medio del alboroto y los trenes todo está muy bien y un miedo que va por debajo que dice seguro que pasa algo y se jode / entre león (después) y valència (antes), feria de editores emergentes, encuentros fugaces pero bonitos con las oyentes, sorrentino, fideuá y libros
he hecho la mesita inspirada por @chica.que.lee y tengo cero esperanzas de cumplirla porque mi naturaleza lectora es caótica y lo contrario a esto PERO se va a intentar
de acá para allá descansando a ratos trabajando a ratos viendo pelis leyendo libros pero de acá para allá siempre y bueno está biennnnnn lo cual parece milagroso ✨
Zarautz ❤️🩹
Mi pedido de helado en los últimos años es avellana (+ yogur a veces), después de haber pasado por fase dulce de leche, fase frutos rojos y fase menta con chocolate (tenía siete años, yo qué sé). La cosa es comer helados, aunque haga frío y sople el viento. Me gusta la menta, eh? Ya no pido helado de menta, pero me gusta el chocolate con menta, los after eight y todas esas cosas que para algunas personas son repugnantes (para Inés, por ejemplo, a Inés le gusta la naranja con el chocolate y dice que lo de la menta es incivilizado). La cosa es comer chocolate.
Os hice caso y leo «De vidas ajenas» ❤️
Hace unos días fui a casa de mis padres y recogí los cinco diarios que había dejado cuando me mudé. Releyendo las palabras llenas de faltas de ortografía de la Paula de seis años (al parecer tenía muchos novios) y los tópicos típicos de la de trece, pensé que escribir diarios es lo mejor que he hecho en la vida, el mejor regalo a futuro posible. Empecé con seis, así que tengo casi 25 años de páginas y páginas de letra y ortografía cambiantes, y de recuerdos todo lo fieles que pueden ser los recuerdos. Una voz (varias voces) que me habla desde el pasado. Otras vidas, otros yoes. Partes en las que me reconozco y partes con las que alucino. Los quise poner juntos y pensar en que una vida cabe ahí, pero todo lo que contienen las páginas desborda el recipiente, claro. También me pregunto, viendo la foto, si hacerse adulto no será un camino hacia la sobriedad. Espero que no.
Por cierto, @ginebrasbanda ha sacado disco y cantan: «Dentro de unos años leeré mi diario / Y pensaré: qué tonta era por haber llorado tanto». También esto es un poco verdad.
fuerte lo de murcia 🌱🌼🌊
(incluye foto classic instagram mirando al infinito, a un infinito bonito, lo explicito en palabras para reducir el cringe)
((ah, y a tope de Carrère))
tras meses de grave sequía lectora estoy planteándome seriamente leer toda la obra de Carrère del tirón (culpa de @pablomaljean que nos hizo leer El adversario) y no pensar en leer nada más (mentira)
mientras tanto la vida sigue (tan RARA y ESPERANZADORA) los libros se requeteacumulan en la mesilla, la mitad empezados, socorro, va a llegar la primavera jijiji