Mi abuelo era mi padre.
Ahora él vive en un país que no es el mío, en un lugar que solo puedo visitar en sueños, en un reino que es el de su Dios, el dios que ahora lo cubre con su abrazo, en el que él se regocija.
Por fin le ve el rostro, la imagen de la cuál él mismo fue creado.
Qué será de ti, viejo. Ojalá alguien me cuente sobre tus días, porque anocheció y necesito saber qué será de ti.
Te amo.