¡Luz! Ninfa florentina, mi pequeña tesis -no tan pequeña porque son dos tomos, c.800 páginas y pesa 3kg700-, ya está en papel porque conmigo, digamos, lleva casi cinco años.
Pero no sólo está conmigo, ya está en las manos más queridas y deseadas. Después de muchas vueltas, la "ninfa fluttuante", la "magnifica mostruosità" -tal y como la denominó mi cara carissima
@giuliaantoniazanon - está en Barcelona, en Venecia, en París... quizás habrá llegado por mar, o a través de los ríos. También está ya en manos amadas de Madrid, esas manos que han sostenido estos años y que han ayudado a lanzarla más lejos. Está ya con Eloy, con Sara, con Blanca... con Jorge y Mar, mis padres. Yendo hacia Carmen, Isa, Lucía. Rif. Incluso se ha ido ya a bailar y tomarse una cerveza con Diego, Dea, Eloy, Loïc, Aria, Nico, Sara...
En las manos de Victoria; querida, queridísima Victoria.
Ahora le falta el Arno, pero como es florentina, el Arno está siempre con ella -como conmigo.
Ninfa florentina. La Ninfa de Aby Warburg.
Querría decir más cosas, pero son ya muchas palabras las que he dejado aquí. Casi todas las que tengo, las que pienso, las que me asaltan, las que tacho, las que busco, las que reescribo, las que odio y amo...las que se mueven, las que centellean.
En un mes, en un nuevo 25, pero de abril, acabamos de celebrar a esta Ninfa florentina que, como la de Warburg, surgió en primavera.
Warburg, yo te quiero.
La Ninfa está en camino.
'En el verano de 2015, paseando por Florencia, llegué a la Iglesia de Ognissanti, en el Lungarno. Sabía que allí estaba la tumba de Simonetta Vespucci. Me dispuse a entrar para buscarla, pero sólo conseguí encontrar la de Botticelli. Esperé pacientemente hasta que salió un fraile al que le pregunté que dónde estaba Simonetta. Ma chi è Simonetta? Simonetta è persa!, me contestó. En esa pérdida, provocada por el aluvión de 1966, se ancló una búsqueda'. Este es el resultado, al menos, por el momento: Ninfa florentina.