Estas fotos surgen de la necesidad profunda de conectar con mi trabajo y con quien soy, muchas veces desdibujado por la demanda externa y autoboicoteado por la comparación, necesitaba contar una historia de la cual yo misma haya sido protagonista.
La femenidad y la juventud, crecer sin celular, en un barrio de calles empedradas, con la libertad de andar en bicicleta por la vereda mientras esquivaba los baldazos de agua de Silvia que siempre estaba mas afuera que adentro de su casa.
La amistad, incondicional y dramática, “querés ser mi mejor amiga?” Escrito en papel, “marcá con una cruz si o no.”
Las horas eran eternas, entre 4 paredes de una habitación que se desordenaba en 2 segundos, y la ilusión por crecer era ingenua pero ambiciosa, porque maquillarse siempre era en exceso y las capas de ropa siempre incluían algo de brillos. Como el vestido de 15 que me hizo Nelly, modista y vecina, con una faja llena de lentejuelas.
Así es como quiero recordar la vida. Con colores, con mostacillas, con juegos de mesa, con “verdad o consecuencia”, con cosas escritas a mano, con abrazos y canciones de Daniela Herrero.
Esta fue mi historia y también la del equipo que conformamos para materializarla en imágenes, que no podría haber sido sin la creatividad y optimismo de
@agustinareyf como coequiper y estilista con
@malebelmonte como asistente de estilismo. El make up y el pelo hecho por
@abyfumo y
@joaquinafranci para niche con una sensibilidad superior y muchas refes de nosotras mismas a los 12.
Y estas chicas magicas que se metieron en su papel adolescente y creo que se hicieron amigas ese mismo día. Gracias Isa, Ine y Anhelina.
@isa.bella_pietra @look1modelsmanagement
@inesiturraldee para
@civiles
Anhelina para
@linemodels__
Gracias a las marcas que colaboraron
@valentina.karnoubi ,
@zane_estudio y
@casahelene_
Gracias a las mujeres, en general. Son mi inspiración máxima.