Yo me fui de mi tierra…
pero mi tierra nunca se fue de mi corazĂłn.
Se quedĂł en mi acento que no se dobla,
en la risa alta que no pide permiso,
en el sazĂłn que vive en mis manos
aunque cocine lejos del fogĂłn de mi abuela.
Ser dominicano/a no es solo nacer en una isla,
es caminar con el sol pegado a la piel,
es bailar aunque la vida duela,
es decir “con Dios delante”
y seguir pa’lante.
El 27 de febrero no es solo una fecha,
es sangre valiente corriendo en las venas,
es historia que no se arrodilla,
es bandera ondeando aunque el viento cambie.
Yo me fui de mi tierra…
pero mi tierra nunca se fue de mĂ.
Porque ser dominicano/a
no es un lugar.
Es una llama que no se apaga.
Photographer: @ynwasso
Stylist: @regina_mahler
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