¿Dónde se fueron los chicotes?
Performance en
@lfbk_sv
Dentro de "La caída del cielo" exposición curada por Cristian Toj.
Durante ya varios meses he trabajado y a veces vivido a la sombra de un enorme Conacaste centenario. He podido observar la cantidad de plantas, insectos, mamíferos, reptiles y aves que lo habitan. Las chicharras regalaron sus cantos desde su robusto y rugoso tronco. Una familia de zopilotes lo usa a veces para el pernocte. Chachas, búhos, chontes y un montón de pájaros lo disfrutan desde lo alto. Un árbol inmenso de diminutas hojas que se cierran delicadas cuando cae el sol.
Magnánimo es el mejor adjetivo que encuentro para definirlo.
Conacaste viene del Nahuatl: CUAUH-NACAZTLI: cuauh= árbol, nacaztli= oreja. Árbol Oreja, y si, se fue cargando de sus “orejas”. Llovían hojitas minúsculas y se fue quedando pelón mientras se desarrollaban en las alturas sus frutos, sus “orejas”. Ya maduras se dejaban caer.
Desde tiempos ancestrales era considerado un árbol símbolo de fuerza y longevidad. Bajo su sombra se hacían rituales y ceremonias. También era y continúa siendo un punto de reunión, un lugar para descansar y compartir historias.
En cosmovisiones antiguas era el árbol que permitía conectarse con la voz de la tierra, facilitaba la comunicación con las dimensiones sagradas. El “árbol oreja” es un árbol que escucha. Y, por que no, responde.
En mi infancia, en cierta época del año, había abundancia de chicotes y luciérnagas, ahora son muy escasos, al igual que varias especies de ranas, sapos, arañas y un largo etcétera. Este performance busca interactuar con el árbol, darle caricias y golpeteos. Ponerle carbón para protegerlo… con la máscara de sus frutos busco fundirme con su ser, con su aura, escucharlo. Formularle preguntas humanas para recibir respuestas no humanas.
Registro por
@lucytomasino ♡
Agradecimientos:
@anelo._ @tojcristian @simonvegataller @nataliadominguez77 @sandraleiv4 @santymeridiano y a todo el público que estuvo presente. 🖤