“El cuerpo incómodo” nace de ausencias y silencios. Un cuerpo que aprendió a ocultarse, un territorio vedado donde el roce era sospecha y la ternura, un riesgo.
No se conocen, pero comparten el mismo espacio: la piel, la temperatura, la transpiración, el peso de una mirada sostenida. Entonces la masculinidad, despojada de certezas, se vuelve pregunta: ¿cómo es habitar un cuerpo sin temor?
La fotografía revela lo que el pudor oculta, desarma lo que el mandato impone. No hay pose, solo la inquietud de lo genuino, la fragilidad de lo real.
La sonrisa todavía perdura en mi cara después de lo que viví el sábado en la presentación del libro. Fue tal como lo imaginé.
Hoy quiero volver a agradecer a todas y todos los que se sumaron a este viaje con la misma pasión que yo.
Gracias,
Cristina, Jordi, Abril, Toto, Ceci, Rod, Martina, Dalila, Fede, Mauro, Nahuel, Jorge, Oscar, Jade, Lu, Maca, Juan, y a cada una de las personas que pusieron el cuerpo para que este libro sea una realidad.
El deseo fue más grande.
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Foto
@macadenoia.fotografia