Hay cosas que no entiendes hasta que estás en medio de ellas (o las dejas atrás)
Llegar a una ciudad nueva sin familia, sin ahorros, sin saber bien qué ibas a hacer, eso te cambia. No de forma dramática. Te cambia despacio, en las cosas pequeñas. En cómo aprendes a pedirte menos disculpas por existir. En cómo dejas de esperar a que alguien te diga que vas bien.
Compartir esto me daba miedo. Sentía que mi historia no era suficiente, que otros habían pasado por cosas más difíciles, que quién era yo para hablar.
Pero si hay algo que aprendí es que las historias que más nos ayudan no son las perfectas. Son las honestas.
Esta es la mía 📖
Crear contenido, junta, dirigir, monitorear, otra junta, ponte frente a cámara, revisa el encuadre, ¿cómo fraseo esto?, termina tus pendientes, las métricas, revisa el blog, ¿este contenido funciona?, nuevo proyecto, arma la estrategia, ríete un ratico, look pretty while doing it. 🎬
Trabajar en beauty cambió como me veo y como percibo la belleza 🫀
Y claro que también caigo en comparaciones y de repente me siento malísimo con mi apariencia (como en este momento) pero hacer este post me recordó todo lo que he aprendido.
El trabajo, como siempre, es seguir recordándolo y regresando a ese reality check, porque este aparatico que tenemos en las manos es una gran herramienta y nos abre el mundo, pero también puede ser nuestro peor enemigo.
Por eso dejo este reminder, de mi para ti ✨
Escribí esto pensando en ella y terminé escribiéndolo para todas las que saben lo que es celebrar el 10 de mayo con una llamada que nunca alcanza para todo lo que quisieras decir.
No es fácil. Pero tampoco es solo tristeza, es querer desde lejos con todo lo que eso implica.
Feliz día, mamitas. En especial a las que están en mi vids 🌷
Una de las habilidades más difíciles del liderazgo es la que casi nunca aparece en los cursos: regular tus emociones.
No tu comunicación. No tu feedback. Lo que pasa en ti antes de abrir la boca.
Lo aprendí a los golpes y todavía lucho con ello. Porque no es algo que se aprende y ya… es práctica, es notarlo antes, es caerse menos seguido.
Y cuando lo trabajas, todo lo demás cae en su lugar.
Por mucho tiempo pensé que mis miedos eran míos.
Que lo que había vivido era demasiado específico para resonarle a alguien más.
Y resulta que era exactamente lo contrario.
Las personas que más me escribieron no han sido extraños. Han sido personas que me conocen. Amigos lejanos. Gente con la que tenía años sin hablar. Diciéndome que se sentían identificados en silencio desde hace tiempo.
Lo que más me frenaba era el miedo al juicio de las personas que ya me conocen…
Y resultaron ser las mismas que necesitaban escuchar esto.😏
Mi niña interior no lee libros de desarrollo personal. 🙄
Manda stickers inapropiados a las 2pm de un martes. Hace caras para sacarle una sonrisa a alguien. Baila sin razón…
Y honestamente, es la parte de mí que mejor me representa. 🧚🏼♀️
Porque hay algo que pasa cuando le das espacio a eso. No sé explicarlo bien todavía. Pero los días en que me permito ceder an mis intrusive thoughts más “inmaduros” son los días en que me siento más yo.
Yo pienso que lo silly no es lo opuesto de lo serio. Es lo que lo hace sostenible (??)
Life in Beta — Ep.03
¿Cuál es la necesidad de estar normalizando ser hater?
Confieso que también soy hater a veces.
Pensamientos que no invité, juicios que salen antes de que pueda procesarlos, días en que cualquier cosa me saca de quicio. Existe. No lo voy a negar.
Pero aprendí a cachármelo antes de actuar. Y cuando lo hago me pregunto de dónde viene, ¿tengo hambre? ¿Es envidia? ¿Qué me genera ese sentimiento? Porque casi siempre es un reflejo de algo que llevo por dentro.
Y por otro lado recuerdo lo que quiero proyectar. De qué me quiero rodear. Qué energía quiero mover.
Eso no elimina el pensamiento. Pero sí decide qué hago con él.
Porque hay una diferencia enorme entre tener un mal día y construir tu identidad alrededor de él. Entre ser honesta sobre cómo te sientes y hacer del mal humor tu personalidad.
La vida te devuelve lo que mueves. 👀
The little things… las que te cambian el día en un instante, esas pequeñas colecciones de casualidades que llamamos vida. Las invisibles, esas que si caminas por la vida con el corazón abierto estás destinado a experimentar.
Si, experimentar porque se sienten, se huelen, se vibran.
Hoy lloré en una clase de breathwork porque mi cuerpo recordó como se siente bajar esas barreras y dejar que tu naturaleza, esa que se mueve desde el amor, sea la que está en control.
Esa experiencia me recordó lo mágico que es vivir y a pesar de que en unos minutos cuando la menor inconveniencia me pase, volveré a desesperarme, a frustrarme y a subir esas barreras, se que siempre puedo regresar a esas cosas invisibles y recordar que al final lo que me mueve es esa magia que nace de la emoción más pura, el amor.
Y que suerte tenemos de poder experimentarla a diario ✨
💥Por mucho tiempo viví en una jaula que yo misma me había construido.
No me la impuso nadie. La fui armando solita con lo que me enseñaron, con el deber ser, con el miedo a salirme del molde y que los demás pensaran que estaba haciendo las cosas mal, fallando de alguna manera…
Cuando llegué a México sola tuve que aprender a tomar decisiones por mí misma por primera vez. Sin consultar. Sin pedir permiso.
En ese proceso me di cuenta de algo que no esperaba.
Somos mucho más libres de lo que creemos. (Suena obvio no? 🙄)
Libres de salirnos de lo conocido. De perseguir lo que nos enciende por dentro aunque nadie más lo entienda. De dejar de vivir para las expectativas de otros y empezar a vivir para nosotras.
Da miedo. No voy a mentir. Pero el miedo a ser tú misma nunca va a valer más que el costo de no serlo.
La jaula muchas veces la construimos nosotras. Y si la construiste tú, también puedes abrirla.
#Venezuela