Un ponqué en la mañana, otro en la tarde y otro en medio de lo que sea que esté pasando. Un film dedicado a esos antojos que saben a historias y momentos que llevamos en nuestro corazón. ☕️
cuando algo es demasiado bueno, no se comparte. Con Tostacos llevamos esa verdad al límite: un antojo se transforma en personaje, en canción, en recuerdo.
Porque cuando empiezas... ¡Es imposible parar!
Construimos una idea desde lo cotidiano: los abrazos que saben a abrazo, los goles que saben a gol, los recreos que saben a recreo, las llegadas a casa que saben a familia.
Hicimos un comercial que no exagera, porque cuando algo sabe a lo que es, no necesita nada más.
¿Cómo exaltar un producto que realmente es distinto en su categoría? Más gruesas, rústicas, con cáscara, hechas a su manera: eso son Pachas.
Decidimos llevar esa diferencia a primer plano: en textura, en sonido, en cómo se quiebran, sin maquillaje. En espacios cotidianos, personajes memorables y ritmo de escena a escena.
Esto no es un discurso, es evidencia.
Vimos una marca que ya era ícono, pero que en la conversación actual necesitaba reafirmar su lugar sin disfrazarse de tendencia. No había que cambiarla, había que leerla bien: El naranja como código del antojo.
Entendimos que su fuerza no está en lo que promete, sino en lo que ya provoca: un gusto cotidiano que la gente elige, una y otra vez.