Esta es la pieza que salió de la residencia de Immaterial y fue expuesta en el festival este año en
@tabakalera_donostia
Gracias gracias, fue una experiencia preciosa 🔥🩷
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En la mañana del 14 de agosto de 2021 un coche, detenido en la carretera N-502 cerca de Navalacruz (Ávila), comienza a arder. El conductor baja corriendo y sumido en el pánico llama a los servicios de emergencias que aparecen extrañamente tarde. A los 3 días de extinción incansable, tras 22.000 hectáreas abrasadas, las llamas trazan una línea de tregua a escasos metros de una zona conocida, un claro sobre el que asienta la ruina de un molino. A este paisaje, vaciado, polvoriento, silencioso, fúnebre comienzan a llegar los corzos, los curiosos y nosotros. Varias postales aparecen entre las cenizas al pie de la ruina.
30, 30, 30 hace referencia a las condiciones perfectas para que un incendio forestal se propague y se vuelva imparable: una temperatura superior a los 30°C, el viento sobrepasando los 30km/h y la humedad por debajo del 30%.
Las zonas rurales por fin parecían repobladas, por locales o por madrileños que preferían el calor que emana el terruño al del asfalto. Ese 14 de agosto, víspera de festivo, a todos les unió la misma celebración, al fin un máximo histórico: 38,8°C.
En un ejercicio de arquitectura forense, utilizando tecnologías reveladoras, como lo es la Realidad Aumentada, el relato se construye descubriendo las historias que albergan las fotografías encontradas entre las cenizas estableciendo un vínculo de magia e intimidad entre espectador, fotografía y relato.
Se articula en 4 capítulos correspondientes a diferentes aproximaciones al terror: el terror al fuego, el terror climático, el terror latifundista, el terror futuro.