Meses atrás Maxa Huyeya recibió una invitación para presentarse en el Benson Theater de Omaha, Nebraska. Comenzamos las gestiones y los trámites. La idea era que el grupo completo viajará para una presentación en vivo. Dos meses después, tras vueltas a la sierra para recolectar documentación y un par de visitas a la secretaria de relaciones exteriores no pudimos obtener el pasaporte de Ramón; la visa ni contemplarla aún.
Al parecer un ciudadano mexicano con acta de nacimiento, credencial para votar, licencia de manejo, cuentas bancarias, apoyos del FONCA, seguro popular, exposiciones nacionales e internacionales, no es sujeto a un pasaporte por el hecho de que el IFE no llegó a su comunidad sino hasta la década de los 90. Lo que convierte su acta de nacimiento en un documento extemporáneo y por lo tanto inútil. Insólito que siga habiendo estas diferencias en nuestro país.
Entonces cambiamos de estrategia, la mitad del grupo se fue y la otra mitad nos quedamos. Desde dos lugares distantes, simultáneamente, amplificamos el canto y las artes de Alma, Josefina, Federico y Ramón. Cruzando fronteras e impedimentos a través del canto, la música, los dibujos, la animación, la luz, el mapping, la holografia y los datos digitales vía fibra óptica. Paradójico estar hablando de territorios, de caminatas, peregrinaciones y lugares sagrados. El camino del venado sigue.
Gracias a
@soundarte.mx por la invitación y los esfuerzos de gestión.