"You are not dressed for anyone. You are dressed for yourself."
Una colaboración que nos llena el corazón ✨ ver la lencería desde los ojos de una mujer que ha elevado su autoestima desde el interior, no tiene comparación 🩷
Lencería: Set Paulina, Conjunto Eva, Set Andrea
Ayer me dijeron “No conozco a alguien que recuerde con tanta felicidad su infancia como tú” A veces miro estas fotos y siento que estoy mirando a una persona que conocí hace mucho tiempo… pero que, en realidad, sigue viviendo dentro de mí.
Una pequeña, con los ojos llenos de curiosidad, con risas que salían sin esfuerzo y con sueños que parecían tan grandes como el mundo entero.
Ella no sabía lo rápido que iba a pasar el tiempo.
No sabía que algún día crecería, que aprendería lo que es equivocarse, perder, volver a empezar… y que también descubriría lo que significa ser fuerte cuando la vida se pone difícil.
Solo vivía el momento, jugando, riendo, creyendo en cosas simples que hoy parecen tan lejanas.
A veces quisiera volver por un instante a esos días… volver a sentir la tranquilidad de no tener preocupaciones, de creer que todo estaba bien y que el mundo era un lugar seguro.
Volver a correr sin miedo, a reír sin pensar en el mañana, a soñar sin límites ni dudas.
Me pregunto qué pensaría esa niña si pudiera verme hoy.
Si se sentiría orgullosa de la persona en la que me convertí, si entendería todo lo que tuve que aprender para llegar hasta aquí.
Me gustaría abrazarla fuerte y decirle que, aunque hubo momentos difíciles, nunca dejé de intentarlo… que seguí adelante incluso cuando parecía imposible.
Miro estas fotos y siento nostalgia… pero también gratitud.
Gratitud por cada risa, por cada juego, por cada momento que quedó guardado en estas imágenes.
Gratitud por la niña que fui, por todo lo que soñó y por la fuerza que me dejó para seguir adelante.
Al final, esa niña sigue aquí, en mis recuerdos, en mis sueños, en mi forma de sentir y en la manera en que todavía busco la magia en las cosas simples.
Y aunque el tiempo siga pasando, aunque la vida cambie y los años avancen, siempre habrá una parte de mí que seguirá siendo esa niña pequeña; la que soñaba, la que creía en todo, la que veía el mundo con esperanza y con el corazón lleno de luz.
Perdón mini Soph por dudar de ti misma.