En tiempos donde todo parece reemplazable, el amor también quedó atrapado en la lógica de la inmediatez: vínculos rápidos, deseo fugaz y miedo profundo a la intimidad.
Desde el psicoanálisis, amar nunca fue “encajar” perfectamente con otro, sino sostener la falta, la diferencia y la incomodidad que implica encontrarse verdaderamente con alguien.
Quizás hoy no falte amor; quizá falta tolerancia a la vulnerabilidad que el amor exige. #NombrarTransforma
Las relaciones hoy duran menos no porque el amor haya desaparecido, sino porque cambió la forma de vincularnos.
Vivimos en una época de inmediatez, exceso de opciones, miedo al compromiso y poca tolerancia a la frustración. Se busca intensidad, pero cuesta sostener la intimidad real.
Antes muchas parejas permanecían juntas por necesidad social, económica o cultural. Hoy existe más libertad para irse… pero también más dificultad para permanecer.
El problema no es que el amor dure menos. Quizás nunca habíamos tenido tan claro lo difícil que es amar sin consumir al otro.
#NombrarTransforma
Repetimos aquello que no logramos hacer consciente. El sujeto vuelve, una y otra vez, al mismo dolor, al mismo vínculo, al mismo vacío, intentando resolver lo que quedó abierto en su historia. Eso que llamamos destino, muchas veces, es repetición. En un más allá, una compulsión inconsciente a la repetición
#NombrarTransforma
¿Qué significa lo femenino desde el diván freudiano y desde la psique junguiana? ¿Cómo conversan estas dos tradiciones sobre un mismo concepto?
El 16 de mayo a las 5pm, Lugar Comun Miami, en alianza con el Grupo de Diversidad Terapéutica, propone una charla que cruza dos grandes corrientes del pensamiento psicológico. Participan Sodely Páez, psicoanalista venezolana con más de tres décadas de experiencia clínica, miembro titular de la Sociedad Psicoanalítica de Caracas y de la Asociación Psicoanalítica Internacional; Giovanna Bruni, psicóloga clínica y psicoterapeuta de orientación junguiana formada en el Centro Mexicano C.G. Jung y miembro asociado de la asociación venezolana de psicología analítica, con una práctica que integra el trabajo con sueños, arquetipos y el inconsciente colectivo ; y César Miguel Rondón, periodista y escritor venezolano, quien conduce el diálogo.
¿Qué significa lo femenino desde el diván freudiano y desde la psique junguiana? ¿Cómo conversan estas dos tradiciones sobre un mismo concepto?
El 16 de mayo a las 5pm, Lugar Comun Miami, en alianza con el Grupo de Diversidad Terapéutica, propone una charla que cruza dos grandes corrientes del pensamiento psicológico. Participan Sodely Páez, psicoanalista venezolana con más de tres décadas de experiencia clínica, miembro titular de la Sociedad Psicoanalítica de Caracas y de la Asociación Psicoanalítica Internacional; Giovanna Bruni, psicóloga clínica y psicoterapeuta de orientación junguiana formada en el Centro Mexicano C.G. Jung y miembro asociado de la asociación venezolana de psicología analítica, con una práctica que integra el trabajo con sueños, arquetipos y el inconsciente colectivo ; y César Miguel Rondón, periodista y escritor venezolano, quien conduce el diálogo. @sodelypaez@psique.today@psique.today@lugarcomunmiami
La pregunta no es solamente “¿por qué no denuncia?”, sino qué marcas psíquicas deja la violencia en quien la vive.
Muchas mujeres permanecen en silencio porque el maltrato no destruye solo el cuerpo: erosiona el deseo, la confianza y la percepción de la propia realidad.
La violencia suele instalarse de forma progresiva: culpa, manipulación, miedo, dependencia afectiva, aislamiento. El agresor no solo golpea; también ocupa el lugar de quien define qué es verdad, qué vale y qué merece la víctima.
Desde el psicoanálisis, el silencio no puede leerse como simple pasividad, sino como efecto del trauma, de la repetición y del terror a perder incluso aquello que lastima. Denunciar implica muchas veces enfrentarse no solo al agresor, sino al miedo, a la culpa y a una estructura emocional construida bajo dominación.
Por eso, antes de juzgar el silencio, habría que preguntarse: ¿qué condiciones sociales y subjetivas hacen tan difícil hablar?
#NombrarTransforma
La ansiedad no siempre avisa: a veces habla en silencio, en el cuerpo que no descansa y en la mente que no se detiene. Escucharla también es empezar a comprenderla.#nombrartransforma
No es un “arrebato”, ni un “crimen pasional”. Es la imposibilidad de tramitar la pérdida, la herida narcisista y el rechazo.
Desde una lectura psicoanalítica, cuando una mujer deja de ocupar el lugar de objeto que sostenía la identidad de un hombre, puede emerger una angustia intolerable: ella ya no garantiza su consistencia, ya no responde a su demanda, ya no lo refleja.
En algunos casos, en lugar de elaborar la falta, aparece la tentativa de anularla. Y es ahí donde el otro deja de ser sujeto para convertirse en algo que debe ser controlado, poseído… o eliminado.
No se trata de amor. Se trata de una relación con la falta que no pudo ser simbolizada.
Nombrarlo importa. Pensarlo también.
#NombrarTransforma
Presentamos nuestro Ciclo que inicia con lo femenino en alianza con @lugarcomunmiami . Próximo encuentro sábado 16 de mayo a las 5 pm. Diálogo sobre lo femenino entre Freud y Jung, @sodelypaez y @psique.today con la moderación de @rondoncm .
Hoy, 1 de mayo, día del trabajador.
También día de las trabajadoras.
De las que cargan la doble jornada. De las que sostienen casas y oficinas. De las que llegaron tarde a los derechos y todavía llegan tarde a los salarios.
Beauvoir lo escribió en 1949: fue por la vía del trabajo que la mujer empezó a acortar la distancia que la separaba del hombre.
Mucho antes, Flora Tristán ya había nombrado lo más duro: que la mujer ha sido históricamente la proletaria del proletario. La oprimida del oprimido. La última en la fila incluso dentro de las luchas que se decían propias.
Por eso este día también nos pertenece. El trabajo abrió grietas en un orden que parecía natural, y por esas grietas pasamos.
Pero hay algo que el trabajo solo no resuelve: lo que cargamos sin nombre. Las herencias, los mandatos, el lugar al que aprendimos a ponernos sin que nadie nos lo pidiera en voz alta. Ahí empieza otro tipo de jornada.
Porque nombrar lo que se vive sigue siendo el primer acto de transformación.
Feliz día a las que trabajan dentro y fuera de casa. A las que se sostienen y sostienen a otras.
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#NombrarTransforma #1deMayo #DíaDelTrabajador #SimoneDeBeauvoir #FloraTristán
El hogar —ese espacio que imaginamos como refugio— puede convertirse en escenario de lo más inquietante: la violencia íntima. No es una paradoja casual.
Lo más familiar puede volverse siniestro cuando lo reprimido retorna. En la vida de pareja, ese retorno puede tomar la forma del control, la posesión o la agresión.
El otro nunca es completamente “nuestro”. Cuando se intenta borrar esa diferencia —cuando no se tolera la alteridad— la violencia puede aparecer como un intento desesperado de dominio.
El amor y el odio conviven en los vínculos más íntimos. Sin elaboración psíquica, ese odio puede proyectarse sobre quien está más cerca: la pareja, la familia.
Que 130 mujeres mueran cada día no es solo una cifra: es el síntoma de una cultura que aún confunde amor con posesión, cercanía con control, intimidad con derecho.
El hogar no es peligroso por naturaleza. Se vuelve peligroso cuando el otro deja de ser reconocido como sujeto.
Nombrarlo es el primer paso. Intervenir, el urgente.
#NombrarTransforma
Las redes nos enseñan a mostrarnos. No a nombrarnos.
Mostrar una imagen y nombrar un sujeto son operaciones distintas. La primera produce una representación; la segunda, un acto. Una foto puede repetirse mil veces sin transformar nada. Una palabra dicha en el lugar justo, en cambio, mueve algo.
Entre la imagen que se exhibe y aquello que cada quien es hay una distancia. Sostener esa imagen tiene un costo. La angustia, muchas veces, habita ese intervalo: el que separa lo que se ve de lo que no se logra decir.
El psicoanálisis no trabaja con la imagen. Trabaja con la palabra que la atraviesa.
Lo que no se nombra, se actúa. Lo que se nombra, se transforma.
#NombrarTransforma