Siempre llego tarde a subir fotos, a contar las cosas, a compartir momentos. No por dejadez, sino porque me gusta más vivirlos que explicarlos al minuto. Hace justo un mes se celebraron los Premios Ídolo y no quería que este look se quedara en el cajón del olvido. Porque, sin exagerar, fue uno de los mejores looks de mi 2025. No por lo que se veía (que también), sino por lo que contaba. Este año la temática de la gala era el cielo. Y yo, sin saber muy bien cómo, me sentí literalmente una diosa. Sí lo digo. El vestido lo firmó mi admirado
@gustavoadolfotari , un diseñador con una sensibilidad y una visión brutales (el mismo que ha vestido a Karol G, Shakira o Rosalía) y con quien tuve la suerte de construir algo más que un look.Construimos un mensaje.Un diseño pensado para mí, para mi cuerpo y para mi realidad, adaptando mi bomba de insulina al vestido, integrándola de forma natural en la espalda y el brazalete que tapaba el sensor sin esconder lo que forma parte de mí. Porque este ha sido el año en el que volví a creer en mí.En lo que significa Ares: el Dios de la Guerra, que no siempre gana, que también cae, se rompe, atraviesa su propio infierno y aun así se levanta. Después del infierno, llegó el renacer.Mi ave fénix. Eso era lo que queríamos contar con este diseño: fuerza, cicatriz, belleza y verdad. La caída como parte del camino. Y la luz que aparece cuando ya no queda nada que demostrar.
Y, por supuesto, este look no habría sido el mismo sin las manos de mi amiga
@sandramortemakeup , que me maquilló y me peinó para la ocasión, entendiendo perfectamente quién era yo ese día y cómo quería sentirme.
Lo dejo aquí para no olvidarlo. Para recordarme de dónde vengo. Y para tenerlo presente cuando haga falta: incluso después del fuego, también existe el renacer.