Tuve la maravillosa oportunidad de ser parte del encuentro “Mujeres que trascienden” organizado por la
@unach.ec
Si pensamos el mundo desde lo que les ocurre a las mujeres y lo que ellas suscitan, cambia lo que vemos. No solo porque las mujeres tienen un posicionamiento determinado en las sociedades y se ven afectadas de distinta manera por las políticas públicas, la violencia de género, la esclavitud doméstica las violencias físicas, sexuales y psicológicas perpetradas en los ámbitos familiar, laboral y público; sino también porque desde esta perspectiva, se hacen visibles lógicas profundas de organización del mundo que pasan desapercibidas de forma habitual como la mirada que tenemos en torno al cuerpo, la historia de los afectos, el rol de los cuidados y quienes suelen asumirlo.
Me llena de felicidad que la academia, liderada por una valiosa mujer, la rectora Myriam Murillo, motive estos espacios de reflexión desde campos de conocimiento tan distintos, sobre todo en el marco de la polarización actual. Encuentros que nos dan la oportunidad de recordar a aquellas mujeres locales que han abierto camino como Magdalena Dávalos y Maldonado, Luz Elisa Borja, Isabel Casamayor; y encontrarnos con otras que han estado al servicio público como la Dra
@rosaliaarteagaserrano Rosalía Arteaga, ex Presidenta de la República, Arianna Tanca
@ariannatancam , ex Ministra de la Mujer y Derechos Humanos, a quienes admiro profundamente. Acompañada además de una gran aliada y gran profesional
@anaromy25
Estos encuentros proponen levantar preguntas en torno a temas que naturalizamos. No es un asunto de mujeres, es una forma de mirar a través de su experiencia.
Que honor para mí ser parte de este evento y tener un reconocimiento en la tierra de mi abuelo materno, Segundo Procel, quien salió de Riobamba a Guayaquil hace siete décadas aproximadamente. En el puerto se dedicó de forma amorosa asumir el rol de los cuidados domésticos mientras mi abuela trabajaba; hasta que la vida lo obligó a migrar fuera del país. Pero allá, lejos, siguió inundando su departamento de New Jersey con pasillos ecuatorianos y el olor de su pan recién horneado.