¡Pimpollo está de cumpleaños!
Hoy celebro el gran hombre que eres. Hoy celebro a ese ser sensible, que se entrega por completo cuando su convicción es férrea.Hoy celebro al compañero de vida, a mi esposo, al que me complementa. ¡Feliz cumpleaños, amor de mi vida!
Mi malquerido Hodgkin:
El año pasado, mientras unos estaban culminando su proceso de radicación de plantillas, yo estaba comenzando uno: combatirte. ¿Recuerdas?
El primer round fue extirpar las dos masas que se alojaron en el cuello. Pimpollo y yo llegamos al Centro Comprensivo de Cáncer asustados, pero con la certeza de que todo estaría bien.
La cirugía comenzó antes de las 9:00 a.m. y cerca del mediodía ya estaba en la habitación. Me sentía estupendo, estaba alerta y de magnífico humor. ¡Ya había dado el primer paso hacia mi sanación!
Sin embargo, me sacaste la lengua. “No, papito, yo sigo aquí”, parecía que me decías porque la mañana siguiente el cirujano trajo una inesperada noticia: de dos nódulos resulta que eran cuatro. De los adicionales uno comenzaba a abrazar las venas yugulares y la garganta mientras que el otro amenazaba el movimiento del brazo derecho. Se eliminó el 75 % de los cuatro. Al escuchar eso, ¡me temblaron las rodillas!
- “¡Tranquilo, Robert, que ese 25 por ciento que quedó lo matamos con la quimioterapia!”, dijo el doctor Giraldez.
- “¡Vamos a darle con todo!”, le riposté.
Y así fue, mi malquerido Hodgkin. En lugar de anestesia, parece que me inyectaron una extra ultra poderosa dosis de positivismo. La pelea estaba por comenzar. Ganaste un round, no la pelea completa.
Muy a tu pesar, ¡proclamé campeón!
✨ ¿Decidiste competir y ahora qué? 👑
Ese es el comienzo de muchas preguntas y precisamente por eso nace el primer workshop de nuestra serie “Construyendo una Reina” en MAYCARES.com
En este Workshop #1, junto a @robertcolberg , te guiamos paso a paso para comenzar tu preparación con claridad, estrategia y propósito. Porque competir en un certamen no se trata solo de presentarte se trata de prepararte con intención.
🔥 Del 14 al 20 de abril estará en oferta de lanzamiento: $37 (antes $57)
Tu compra incluye:
✔️ Workshop grabado de 1.5 horas con Robert Colberg + MAYCARES
✔️ Workbook digital de 34 páginas
🎁 Bono Sorpresa
👉 Si estás lista para comenzar tu camino como Reina de forma correcta, este workshop es para ti.
Disponible en: MAYCARES.com
#ConstruyendoUnaReina #Maycares #RobertColberg #PageantCoach PreparacionDeReinas CertamenDeBelleza BeautyPageantTraining ReinasConProposito DecidiCompetirYAhoraQue
Mi malquerido Hodgkin:
Aunque sentía cómo te ibas adentrando a mi vida, nos presentaron formalmente el 31 de marzo de 2025.
Vestido con una chaqueta crema, camisa blanca, un par de jeans y calzado color caramelo, llegué al consultorio del doctor Laureano Giraldez. Porque, mi mal querido Hodgkin, para nuestro primer encuentro tenía que estar nítidamente vestido y acicalado. ¡Genio y figura!
-“Robert,, el diagnóstico a linfoma Hodgkin es positivo”, me dijo el cirujano.
-“¡Vamos a darle duro! ¿Qué hay que hacer? Usted me dice y yo obedezco”, Fue mi reacción inicial.
De inmediato se programó la cirugía para extirpar los dos nódulos cancerosos que tenía en el cuello. ¡Todo fue tan rápido!
-“¿Tienes oncólogo?”, me preguntó.
Ante mi respuesta negativa, salió de la oficina y regresó en menos de cinco minutos con el nombre de quién se ha convertido en uno de mis ángeles terrenales: la doctora Maria Victoria García Pallas.
Ya con la cita pautada, me fui a mi trabajo.
En el camino, debo confesarte que me derrumbé. Llamé a Pimpollo (a Edgardo Virella, mi esposo). ¡Cuál de los dos más asustado! Lloramos juntos pero esas lágrimas se convirtieron en un poderoso grito de guerra.
Llegué al DRD.
-“Pero qué guapo estás”, me dijo Carolyn Muñiz, más que mi compañera de trabajo, otra de mis aliadas en este andar.
-“Es que para recibir el diagnóstico positivo de cáncer hay que estar bien vestido”, le dije.
Se quedó perpleja, no tan solo por la noticia, sino por la entereza con la que aceptaba nuestra nefasta relación, Hodgkin malquerido.
Decidí mantener lo nuestro lo más discreto posible. Quien lo supo desde el principio fue porque sabía que podía contar con su buena vibra. Fueron pocos, pero qué titanes. Me enfoqué en mi proceso, en mi sanación. No quise inspirar pena, mucho menos lástima. Me concentré en combatirte. ¡Y lo logré!
Sigue distante, que yo continúo mi andar fortalecido, bendecido y agradecido. Me hiciste fuerte y me adentraste a un torrente de bendiciones por parte de mucha gente que con sus oraciones también te combatió. Vivo en gratitud infinita. ¡El Todopoderoso se manifiesta en mi!
Malquerido Hodgkin, ¡feliz aniversario!
Mi malquerido Hodgkin:
Aunque te quiero muy lejos, debo reconocer que vivir sin ti es reconfortante. Poco a poco la normalidad va llegando. Ya me incorporé a mi trabajo, retomé algunos asuntos que dejé pendientes por combatirte. ¡Ya recuperé las libras que me arrebataste! Me siento lleno de vida, con mi propósito de vida más claro. Vivo en gratitud. Y cómo no, si nuestro Padre Todopoderoso se manifiesta en mí. Y eso lo percibo a cada instante.
Hoy tuve mi primera cita con las enfermeras oncólogas para checar el medport. Terminado el procedimiento, conversamos sobre cómo me ha ido después de las quimioterapias. Les decía que quiero servir de apoyo a otros pacientes que comienzan ese recorrido. “Dios tuvo propósito, y seré su instrumento para educar, para llevar optimismo y para concienciar que ante el primer síntoma hay que responder”, les decía.
La plática se interrumpió ante la llegada de otra sobreviviente. ¡Parecía un ángel! De hablar pausado y de proceder delicado, entregó a cada enfermera unos obsequios.. Antes de irse, me dio uno.
– “Tenga, para que continúe con su propósito”, dijo.
– “¡Gracias!”, respondí con asombro.
Mi alma se regocijó al ver el contenido: una biblia. Es que te digo, Dios nunca me ha dejado; su gracia me acompaña. ¿Una manifestacion? ¡Definitivamente!
Por más momentos gloriosos como este, mi malquerido Hodgkin. Observa desde lejos, desde muy lejos, cómo se regocija mi alma, cómo evoluciona mi ser…
¿Te extraño? ¡Para nada!
¿Te agradezco? ¡Demasiado!
A esta hora, hace 2,555 días, bailábamos para celebrar nuestro matrimonio. Mediante este rito consolidamos 9,125 días previos de feliz unión. Sumando y sumando, llevamos 11,680 amaneceres juntos. ¡Y los que faltan!
Feliz aniversario, pimpollo. Te amo hasta el infinito, ida y vuelta…