Veo estas fotos y siento como si fueran memorias ajenas a mi, fotos que no he tomado yo. Desde niño tenía esta idea de Paris como una ciudad irreal, una ciudad idealizada que solo existía en los libros o en las películas. Mi mamá siempre me decía < Cuando seas grande viaja, ve a Paris y tomate un café con vista a la torre Eiffel > como si se tratara de un ritual para demostrarme que había cumplido mis sueños, crecí con esa idea de Paris, una ciudad a la que se llega cuando has cumplido tus sueños. El pasado 21 de febrero pude estar ahí solamente acompañado de Edgar, sin poder creerme todavía que estaba haciendo lo del café.