Entre el verde de la montaña y la inmensidad del mar, me reconozco completo; abrazo todas mis facetas, agradezco a la vida por la fuerza de mis manos y la claridad de mi mirada, el arte, la sensibilidad y la alegría de estar vivo. Soy, en este instante perfecto, el arquitecto de mi propia felicidad.
Entre azules y naranjas me sumerjo sintiendo el agua en mi piel,la que bautiza mi presente dejo de correr tras el horizonte, para aprender a flotar en él.
He fundido mi esencia con mi camino: soy el diseñador que encuentra orden en el caos y el bailarín que hace del aire su escenario.
Bajo el susurro de la naturaleza y el abrazo dorado del sol, entiendo que todo lo que he construido me ha traído hasta aquí. No me falta nada. Soy el cauce y soy la corriente, celebrando la dicha de ser, simplemente, yo mismo.
El río es el tiempo y nosotros la eternidad que lo habita, donde el agua se vuele espejo y el movimiento oración.
Somos el mismo cauce fluyendo entre las rocas…
Soy el pez, soy el río, soy la corriente que nos lleva con la misma fuerza con la que el agua busca el mar.
No hay principio tampoco fin, en lo profundo donde el silencio es agua, nos movemos a la deriva de una marea invisible, somos como los peces que no le temen a la profundidad porque conocen el ritmo de su hogar.
Donde nos lleve el agua ahí es.
sintiendo el mar profundo, infinito y lleno de vida, como buen piscis, agradeciendo esa compañía que me hace latir el corazón y eleva mi frecuencia. sigamos sintonizando…
✨🪁🌊
En el río, me adentro…
sin preguntarme de dónde vengo
Solo me invita a fluir.
El agua besa mi piel, con verdad
Nada se queda,
Todo se transforma…
Soy agua que baila,
Soy tierra que camina
Soy naturaleza regresando a mi hogar.