Si dices “monja” de seguido, se acaba transformando en “jamón”, y al revés. Es muy malo, pero más lástima da que el brócoli no se transforme en chocolate.
Ya te gustaría también que hubiera una aldea que se llamara “Los jamones”; Las Monjas, en cambio, sí existe (está cerca de Utiel, en Valencia). Álvaro cuenta que en 1906 aterrizó por accidente en Las monjas un globo aerostático: había despegado poco antes de Madrid en dirección a Valencia y se había perdido con la niebla a la altura de Cuenca. En esta ocasión no fue un accidente, sino que muy a propósito, gracias a
@creaciones_alalimon y
@ataero.literario , reunimos en Las Monjas a un grupo de niños y niñas y estuvimos en Casa del Carmen tan a gustico, haciendo linograbado e inventándonos los significados de palabras que en muchos casos ya solo conocen nuestros abuelos y abuelas.
Para entonces, Ataero literario llevaba varias semanas de programación de lujo por pueblos de la comarca, apostando por lo rural, como dice Álvaro, ¡desde lo rural! Ese fin de semana le tocaba a las ilustradoras y allá que nos juntamos con
@aneta_tarmokas y
@ene_de_nadia , que no pudieron resistirse a hacerse la foto con el cartel a la entrada de la aldea, de la misma forma que yo no he podido luchar contra las fuerzas imperiosas del chiste malo.
Álvaro, Ainara, ¡mis dieses! Es impresionante todo el trabajo y todo el corazón que le habéis puesto a Ataero, ¡ojalá por más años! Gracias a
@moonscopics por unas peazo fotos que nos echó durante el taller y que ya os enseñaremos. Y a todos y a Olmo !! por las risas y los juegos! 💛💛
#tierrabobal #ataeroliterario