via @museoreinasofia
Esta vez, la arquitectura del edificio se funde con la “arquitectura plana y coloreada” de Juan Gris. Su “Retrato de Madame Josette Gris” (1916) preside ahora la Ronda de Atocha.
En esta obra, Gris alcanza una síntesis perfecta. Lo que a primera vista es un retrato, se revela como una “arquitectura plana y coloreada” donde la forma domina al color. Fíjate en la serenidad de Josette: su postura de manos cruzadas —un guiño directo a Cézanne— y su composición piramidal —herencia de Corot— nos hablan de una “vuelta al orden” cargada de modernidad y armonía matemática.
Figura clave en la vanguardia, no solo se sumó al cubismo, sino que dedicó su vida a dotarlo de una estructura lógica y una armonía matemática únicas. A diferencia de otros maestros para quienes el cubismo fue una etapa, para Juan Gris constituyó el eje absoluto de su obra.