Entregar La Calandria
¿Cómo se entrega algo que se ama? Alguna vez escuché una frase que me resuena cada tanto: “mis hijos no son míos, son del universo”. No tengo hijos.
Muchas veces, entre colegas, decimos que “las obras no se terminan, se abandonan”. Pero, ¿cómo abandonar a La Calandria?
La primera vez que la vi, supe en mi mente que era posible. Con incertidumbre y algunos miedos, me convencí de su potencial y le transmití esa confianza a
@pamelaspolidori (gracias siempre). Estaba muy deteriorada, tomada por el tiempo y las palomas, pero había belleza en su interior. Hoy la veo renovada, clara, abierta, llena de vida y luz; incluso mejor de como la imaginé aquel día.
Las primeras veces en la vida siempre son extrañas. Mientras escribo esto, transcurren mis primeros días en Japón. Tuve que irme lejos para tomar distancia de un trabajo tan importante, de tantos detalles y ornamentos. Aquí recorro la arquitectura japonesa, tan artesanal, hecha con paciencia y dedicación, y encuentro un lugar común.
Gracias a todo el equipo de
@phtipocasa y
@huc.construcciones Cada una de las personas cumplió un rol fundamental para llevar este y otros proyectos a buen puerto, dejando día a día lo mejor de sí con compromiso y constancia.
Especialmente a
@imarsico @_brencorvalan_ @veigasol @gimenagoslino
@ari.natarello @ivantrobec @gretaponieman
A
@lolacafardo por el trabajo tan dedicado
A
@rolanveizaga por ponerlo todo y más!
@_nicoartmann por tus ganas y profesionalismo.
Y me faltan muchas personas más !
@josefinacalderon_ @fflorgorordo_ @vic.abeal @inaki.francisco @gastongerry
La calandria es un trabajo colectivo.
La tratamos bien, y ella nos agradece a diario haberla devuelto a la vida. Espero la disfruten
Fotos:
@federicocairoli
Poner en valor, refuncionalizar, remodelar, reformar, transformar, adaptar, completar y ampliar… tantas cosas que se pueden lograr con buenas preexistencias arquitectónicas.
Amo este trabajo. Gracias a mí, por confiar siempre en que se puede.