Hace un año nacía Barriga, llegaba con el cambio de estación, el sol, los jazmines y ganándole a boca en su propia cancha. A las semanas nos encontraríamos de casualidad al costado de una zanja en San Andrés de Giles. Se sumó a este caos nómada que llamo vida, y todavía no sé si para ella es algo lindo o una maldición. Pero de que es un perrita con suerte, por la cantidad de gente tan linda y especial que la rodea, no tengo ninguna duda. A mi por mi parte me regaló la forma más pura de amor y compañerismo, cambió el sabor y propósito de los días, y por la gorda no hay nada que no daría. Gracias Barrí white, por muchos más años y paisajes juntas.
Hiciste de este mundo un lugar tanto más entretenido mágico y feliz. Nos enseñaste tanto en tan poco. Me quedo con tu risa y tu forma de ver el mundo para siempre. Te amo mi amigo Daniel