Mi aventura llegó a su final y, aunque todavía me cuesta asimilarlo, solo puedo decir: gracias, Argentina. Al principio todo fue intenso la distancia, la soledad, el miedo, pero con el tiempo entendí que este país me transformó. Me hizo crecer y descubrir partes de mí que no sabía que existían.
No todo fue fácil: lloré, me frustré, me sentí perdida y quise renunciar. Aun así, hoy miro atrás con orgullo y puedo decir: lo logré. Aprendí a moverme sola, a adaptarme a un lugar distinto, a vivir con responsabilidad, a convivir con personas nuevas y a enfrentar una universidad diferente que también me enseñó paciencia y flexibilidad.
Cierro una etapa que me hizo más fuerte, que me rompió un poco para reconstruirme mejor. Extrañar a mi país, a mi familia y a mis amigos fue parte del proceso, así como agradecer a quienes me acompañaron aquí y se volvieron familia lejos de casa.
Nada de esto habría sido igual sin
@casarobles.pilar y sin las personas maravillosas que llenaron mis días. Gracias por la cultura compartida, el mate, los asados, las risas, los abrazos y el sostén en los momentos difíciles.
Hoy me voy con gratitud profunda. Cuando vuelva a Colombia sé que llegaré siendo otra versión de mí: ahí se cierra el fin de mi principio.
Les dejo un pedacito de mi historia y, una vez más: gracias, Argentina, por hacerme crecer, sostenerme y transformarme.