Con el Tara hice uno de mis primeros cortometrajes, “El camino de las ceibas”, producción que resultó ser una auténtica aventura, pues tuvimos que viajar dos veces a Yucatán luego de que el laboratorio arruinara el material filmado la primera vez. A pesar de los contratiempos, la experiencia nos permitió forjar un vínculo de afecto y respeto que se mantuvo con el paso del tiempo. En el avión de regreso, Gerardo y yo hablamos de todas las películas que íbamos a hacer en el futuro, pero la realidad es que nunca volvimos a trabajar juntos. Aun así, los saludos y encuentros esporádicos continuaron durante años, hasta que cierta noche me habló para contarme que se “había cagado” al descubrir que el póster de “Apocalypto”, de Mel Gibson, era él. ¡Sí, él y una pirámide de fondo! Para celebrar y hablar de Mad Max y sus locuras nos fuimos a tomar unas copas. Taracena era de carrera larga y podía beber grandes cantidades de alcohol sin parecer nunca borracho. Su maestro en el arte etílico había sido el célebre Humberto Espinosa, el Ecoloco de Odisea Burbujas. Era sumamente divertido escucharle a Gerardo este tipo de anécdotas durante la época en la que el departamento de Verónica Falcón y Marius Biegai, en la Del Valle, se llenaba de actores, directores y uno que otro wannabe, en lo que parecía una bohemia sin fin. Taracena siempre era el último en irse. Como bien dicen Verónica y su hijo Lucca, Gerardo parecía indestructible: sobrevivía a cualquier borrachera, a cualquier enfermedad, a cualquier rodaje… sobrevivió incluso a la muerte de su bebé. Durante los últimos años era de a chaleco verlo en el Covadonga cada vez que Verónica, ahora residente de Hollywood, venía a México. La última vez me dio un aventón a mi casa atravesando calles secundarias de la Roma con tal de que no lo pillara el alcoholímetro. Gerardo era un experto en esto. Pero la verdadera última vez que lo vi fue apenas hace unas semanas. Caminaba a medianoche por la Condesa cuando me percaté que Gerardo estaba en el interior del Bar Montejo. Por un momento pensé en entrar y saludarle, pero no lo hice. De más está decir que esta noche aciaga me arrepiento de no haberme tomado un último trago con él.
Vine a Salamanca a dejarle una flor a mi madre, Maricarmen Torralva, hoy que se cumplen nueve años de su partida. Ella vivió muy feliz una temporada en esta ciudad, acompañando a mi hermano David Torralba. Me dijo que le gustaba especialmente el puente romano, desde el cual solía contemplar la ciudad y el río. Uno de los primeros libros que me regaló siendo niño fue precisamente Lazarillo de Tormes. Es verdad que nada dura para siempre excepto, tal vez, el amor.
🎸✨ ¡El rock nunca muere!
Este 2025 celebramos los 10 años de Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero. En el nuevo episodio de Pantalla y Memoria converso con su director, @moheno , sobre nostalgia, amistad y segundas oportunidades.
🔥 Una película que se volvió entrañable y generacional en el cine mexicano.
🎧 Escucha el episodio completo aquí: linktr.ee/enriquefigueroamx
#Podcast #CineMexicano #Rock #EddieReynolds
Hace 10 años, el 27 de Agosto de 2015, “Eddie Reynolds y Los Ángeles de Acero” llegó a las pantallas. Ha sido una de las experiencias más gratas que he tenido en un set, acompañado por un extraordinario equipo delante y detrás de cámaras. A lo largo del tiempo se ha vuelto una película de culto y hoy está llegando a una audiencia mayor en HBO Max. ¡Feliz décimo aniversario y que vengan muchos más! Rocanrol.