Ninguna otra relación humana exige este nivel de entrega. • La relación con nuestros padres es natural. • La amistad surge del afecto. • Los hijos llegan como regalo de Dios.
Pero el matrimonio es la única relación a la que decidimos entrar por pacto, con palabras que prometen futuro: “en gozo y en dolor, en salud y enfermedad, en escasez y abundancia… hasta que la muerte nos separe”. Es la única relación donde prometemos amar incluso cuando no sintamos, permanecer incluso cuando cueste, construir incluso cuando duela.