¿Como puede existir un ser tan mágico que ama sin medida y sin condiciones?
Su inocencia habita una forma de amor que el mundo olvido, nos enseña que la lealtad no se dice, se vive todos los días.
Hay algo profundamente humano en todo lo que nos enseña sin decir una palabra. La forma de comunicarnos sin decirnos una palabra. Me enseñaste a amar como un perro: sin miedo, sin cálculo, solo presencia.
Lorencito te amaremos por siempre, gracias por tu compañía.
El río no limpia por sí solo.
Limpia cuando tú decides soltar.
Si vas a entrar al agua, hazlo con intención:
detente un momento, respira y piensa qué quieres dejar ir.
Puede ser una emoción, un pensamiento,
algo que te pesa y ya no quieres cargar.
Cuando entres, deja que el agua te recorra,
y mientras lo haces, repite para ti:
“suelto, libero, dejo ir”.
Siente el movimiento del río,
como si se llevara eso que ya no necesitas.
No tienes que hacerlo perfecto,
solo estar presente.
A veces, un pequeño acto consciente
es suficiente para empezar a soltar.
En el camino artístico hay algo que se aprende con la práctica, pero hay mucho más que solo se transmite cuando alguien decide acompañarte de verdad. Por eso me siento profundamente agradecida de haber encontrado a mi profe Eidy, por su mirada atenta, por su paciencia y por enseñarme que crear también es escuchar, respetar los tiempos y sostener los procesos.
Trabajar con arcilla me ha mostrado que la materia no es neutra. Es tierra y minerales con miles de años de historia, y también es espejo. La arcilla siente cómo llegamos: cuando el cuerpo está cargado o la mente acelerada, se seca rápido, se vuelve rígida, pide pausa. Cuando estamos presentes y en calma, responde distinto, se abre, fluye y acompaña.
Ahí se teje una conexión profunda entre la naturaleza y el cuerpo. Las manos no solo moldean, también regulan, aprenden, se sorprenden. Y en ese diálogo, el rol de los maestros es fundamental: son quienes nos enseñan a leer la materia, a no forzarla y a confiar en lo que puede emerger cuando hay tiempo, cuidado y presencia.
Crear así no es solo hacer objetos. Es un acto terapéutico y vivo, que me recuerda —una y otra vez— de qué están hechas mis manos y todo lo que pueden llegar a sostener.
Feliz cumpleaños a mis zorritos, gracias por enseñarme lo rico de las caricias, lo lindo que es estar siempre acompañado y lo delicioso de disfrutar cada día. Los amo tanto, gracias por estos dos años. 🎂🎉🎁🎊🥳
No necesitas una hora, ni silencio absoluto, ni “hacerlo perfecto”.
Solo 2 minutos para volver al cuerpo, respirar y recordarle a tu sistema nervioso que el día puede empezar con calma.
Esta meditación es para las mañanas reales:
cuando hay afán, cuando la mente ya va rápido, cuando el cuerpo aún está despertando.
Guárdala, repítela, hazla tuya.
A veces dos minutos conscientes cambian todo el ritmo del día 🌿
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Este año quiero moverme distinto, pero sin quemarme en el intento 🔥🐎
Y para eso hay una herramienta que NO es motivación: entrenar la atención.
La evidencia sobre MBSR muestra cambios medibles:
🧠 estudios en neuroimagen reportan aumentos en materia gris tras 8 semanas (Hölzel et al., 2011).
📚 también hay revisiones clínicas que describen su uso como apoyo no farmacológico en condiciones crónicas (Niazi & Niazi, 2013).
¿Te gustaría que haga una parte 2 con “cómo empezar” sin complicarte? 👇
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El 2025 fue limpieza 🧼
El 2026 será renacimiento 🔥
Este es un año 1 en numerología porque la suma da 10,
y el 10 no se contradice con el 1:
lo contiene.
El 10 es cierre consciente.
El 1 es inicio con dirección.
Por eso este año no se trata de empezar desde la impulsividad,
sino desde una base interna más estable.
Además, el 2026 corresponde al Caballo de Fuego.
Una energía de movimiento, potencia y expansión,
pero también de desregulación si no hay anclaje.
El caballo avanza rápido;
el fuego intensifica todo lo que toca.
Si el sistema nervioso está en alerta,
esta energía quema.
Si está regulado, impulsa.
Por eso mi intención no es correr con el año,
sino habitarlo.
No vivir desde la urgencia,
sino desde la presencia.
Y con la luna llena activando procesos de culminación y claridad emocional,
el verdadero acto consciente no es manifestar más cosas,
sino cerrar patrones:
la hiperexigencia,
la vida en automático,
la costumbre de vivir a la defensiva.
Este no es un año para sobrevivirle a la vida.
Es un año para vivirla con el cuerpo adentro.