Termino el año subiendo a la ciudad de la eterna primavera: la de verdes embriagantes, la de clima perfecto, la de gente divertida, la de coctelería en cantidades absurdas. La ciudad a la que ya quiero volver.
Gracias, Medellín.
Una visita a tierras bolivarianas.
Para descubrir -a través de rones, cacaos y erizos- una Venezuela gastronómica, resiliente, orgullosa.
Gracias @ivangarciah@kilometrovzla@elbosquebistro
Cali, donde converge entero el Valle del Cauca. Salsa que no cesa, viche a toda hora, un frangipane soñado y un proyecto pedagógico que toma forma de restaurante.
Y Cartagena. Color, calor y alegría. Callecitas cargadas de historia, desfiles infinitos de coctelería; flores, yuyos y semillas que son envidia de las proteínas.
las frutas más variadas, los maíces más carnosos, la gente más cariñosa y la música, siempre la música más apropiada
gracias Colombia
gracias Álvaro, Mané, Dani y Vero