Gracias a todos los que me enviaron mensajes de amor. ¡También los amo! Una anécdota del día. En la mañana cuando me desperté cumpliendo años, abrí los mensajes de mi Facebook. Tenía un mensaje misterioso.
Persona: ¿Te puedo decir algo?
Yo: Sí
Persona:
Jesús dijo: ‘El que cree en mí tiene vida eterna’ (Juan 6:47). Como seguramente sabes, Jesús dijo, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
Yo: ¿Entonces la gente mala podría ir al cielo?, o “Sólo la gente que vive para Dios consigue llegar al cielo, así sea mala”.
Persona: ¿tienes tiempo?
Yo: estoy de cumpleaños
Persona: Dios te ama y tiene un maravilloso plan para tu vida.
La solemnidad es un deseo de parecer siempre interesante, decente, limpio y puro. Al revisar mis mensajes y fotos en Instagram, me encuentro ridículo, un tanto artificial y cursi. Creo que debo salir de todo eso, limpiar mi cabeza y entender que no debemos tomarnos tan en serio.
Deberíamos bajarle un poco al deseo solemne y eurocentrista de proyectar una imagen inteligente y centrada, de buen partido, para que todos nos tomen en serio.
Reír, defender la alegría y entender que nada importa tanto, especialmente nosotros mismos. Así que ¿por qué no reírnos hasta hacernos anónimos? A los que nos importan realmente, nos desean liberados, sin máscaras, con el corazón abierto. Es hora de escapar de todo visaje y caminar tranquilos, siendo reales.
Aún me quedan algunos deseos solemnes, pero espero poder dejarlos atrás pronto para dejar de sentirme inadecuado.
Al borde de la manzana,
solo queda dar el salto.
¿Cómo puede costar tanto
lo que nos da felicidad?
Las cosas cotidianas,
ni buenas ni malas,
son un veneno,
con su contraveneno
que se consume de a poco.
Qué importa lo que digas,
esto va a acabar muy mal.
Una vida que se apaga,
otra queda para llorar.
La vajilla que guardaba
se quedó sin visita.
Me tocó atender la visita ajena,
nadie quiere confrontar
la realidad que nos rodea,
la tristeza que se refleja
en las pantallas portátiles.
Quiero inventar un barrio
de solos y solas,
que se llame Belén Los llantos.
Hoy estoy de celebración
Cuando llegue el meteorito, no estaré aquí.
Esta no será mi casa y este no seré yo.
Cuando las ciudades se llenen de hierba,
ya no estaré aquí.
Y el campo será gris también,
la selva un desierto vacío,
el cielo será otro desconocido,
el mar libre y la montaña intacta.
Desde que nací, estaba muriendo.
Antes de llegar,
esto se estaba acabando.
El tiempo que nos toca se acaba a su vez.
Y la vista que nos parecía bella también cambia.
El año comenzaba con una promesa,
Pero al fin terminaba con una pregunta.
El movimiento se había convertido en una necesidad. El nomadismo había vuelto.
La quietud se había fermentado,
y las plantas al igual que mi cuerpo,
se habían secado.
Cuando llegue el meteorito,
el piso 35 será un lugar desocupado,
sin luz, sin agua, sin gas,
con vista a un horizonte muerto.
Con un supermercado de lujo en su entrada, un gimnasio con sus vidrios sudados, empolvados y empañados.
Antes de irme,
En uno de sus vidrios haré un dibujo,
un corazón,
como una señal de vida.
Y los transeúntes que pasan por la 19
se encontrarán con esa ruina,
que, como un huevo resquebrajado,
dejará ver su yema,
como última posibilidad de un nuevo comienzo.
Fin
Anoche tuvimos el gusto de tocar junto a @laderechabanda y celebrar los 30 años de su primer disco. Este es un fragmento de “El Amor Es Cruel”, un nuevo sencillo que publicaremos este viernes en plataformas digitales. Es para cantar, llorar y compartir. Gracias @indiemass por el video. #Posverdad & #Neo-tertulia