Trescientos ochenta y nueve kilómetros, un país de gente amable, casitas de colores y rutas con aroma a Eucaliptos, todos los cambios de las bicis usados, muchos litros de agua Salus bebidos, muchas (muchas) armadas y desarmadas de alforjas y carpa, muchos chistes y silencios también. Bocinas en señal de aliento, chivitos, fogata, viento en contra, cansancio, satisfacción y un diario de viaje con párrafos como:
“…Nos habían dicho que ese día habría una ola de calor, así que decidimos poner la alarma 7 am y tratar de salir lo más temprano posible para huirle a las peores horas de sol.
Arrancamos en silencio, cada uno sabe lo que tiene que hacer en este ritual matutino: doblar las bolsas de dormir, juntar todas las cosas y meterlas dentro de las alforjas, desarmar la carpa, enrollarla de manera compacta para lograr meterla dentro de su funda, cosa que hacemos a 4 manos y pies. Luego de todo eso, y aún antes del primer mate, todavía falta la parte de armar el equipaje de las bicis, cosa que ya tenemos bastante aceitada también. Al terminar con ello, calentamos el agua para el termo de manera furtiva para no despertar a nuestra anfitriona a estas altas horas de la madrugada y salimos.”
Tuvimos mucha gente hermosa brindando ánimo y techo en el camino. Agradezco a cada unx de ellxs 🙏🏼
Y al mejor compañero de aventura y de vida que se puede tener
@manucalmo , que lograba con su característico humor, que yo no solo no detenga el pedaleo, sino que lo acelere 😂🫶🏼
Codo a codo, así la bajada es más divertida y el repeche más liviano. 🫂♥️
Se pudo 🥹 Con algo de preparación pero sobre todo con fé y manija 😆💪🏼
Vamo arriba, bo 🇺🇾🚲