Un niño siempre curioso cuya imaginación basta para convencernos de la posibilidad de cualquier imposible, y una cineasta que lo invita a crear. En su primer texto, Milena Labandeira (
@m4ils ) entra en los paisajes de El príncipe de Nanawa, de Clarisa Navas, y en cómo la película articula una lógica del cuidado.
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