Los archivos también están vivos y son las personas, estás que resisten al paso del tiempo y resguardan con su práctica y cotidianeidad la memoria de todo un pueblo.
Así fué cómo me enteré de Doña Myriam y su wyskeria las moras, un icónico lugar en Cumbal, Nariño dónde venden hervidos en una mezcla de frutas y chapil, licor que tiene entre 40 y 60 grados de alcohol, pero que al hervirlo baja sus niveles para el consumo humano.
Cuando mi amigo
@alexander_almeri supo que estaba en Cumbal, literalmente me dijo "tienes que ir a la mejor wiskeria de la galaxia", parte de las 1000 wiskerias que existen en el municipio.
Desde el primer día me hice bien amiga de la seño Miryam, y aproveché para llevar a varios compañeros que estaban conmigo en el encuentro nacional de archivos nacionales, porque hay que caminar los territorios, perderse, preguntar, hablar con el otrx, ese es el verdadero mapa.
Doña Miryam no sólo me ofreció el hervido que me mantuvo en calor por toda la semana; en noches dónde alcanzábamos hasta los 9 grados, también comí en su mesa el Cuy que prepara su yerno, que según los amigos Nariñenses fué de los mejores que han probado, pero realmente, y para mi, lo más importante, fué la confianza para abrirme las puertas de su casa y corazón, me presentó a su esposo, me compartió la historia de su hija la gata, una santa del pueblo que en medio de la extraña enfermedad de Lupus conoció a la virgencita antes de su muerte. También me llevó a la habitación de su hija, que permanece intacta, llena de peluches y colchas rosadas, y al enorme altar que tiene en su honor, con un gran cuadro central dónde la Virgen de Guadalupe lleva encima un par de aretes, collar y anillo de oro, en su espacio más sagrado.
Creo que hace mucho tiempo dejé de hacer fotografía documental, ahora sólo me dedico a ver, hacer amigos por el mundo, escucharles, aprender, y agradecer por su presencia en mi vida, aveces efímera, aveces constante, pero que indudablemente hacen de mi todo lo que soy.
Cumbal, Nariño
2026