Hoy solo quiero agradecerte:
Por estos 10 años llenos de amor.
Por ser mi compañero de aventuras y de planes locos.
Por ayudarme a brillar cuando me estaba apagando.
Por ser mi roca en los momentos difíciles y evitar que me volviera un poco más loca.
Gracias por estar ahí cuando tenía ganas de reír, pero sobre todo, por quedarte cuando terminé llorando.
Por consentirme todos los días y por ese tiempo que me das, incluso cuando parece que no tienes tiempo de nada.
Por buscar siempre la forma de que todo fluyera y por estar ahí en esos momentos en los que ni yo misma me entendía.
Fuiste la paz que necesité en cada momento de caos.
Gracias por estar presente, incluso cuando nos separaba una zona horaria, y por demostrarme hoy más amor que ayer.
Gracias por amarme todos los días, sin excepción, y por nuestra pequeña familia.
Por eso, y por mil razones más, te amo. No hay un solo día de estos diez años en el que no agradezca que seas mi compañero de camino.