Hoy hace cuatro años que falleció Domingo Villar. No le conocí personalmente pero sus libros, por muchas razones, tuvieron un gran peso en mi vida. Su personaje, el inspector Leo Caldas, también murió con él el 18 de mayo de 2022. Yo ya había hecho hueco en mi biblioteca para todas las aventuras que correríamos juntos, pausados, haciéndonos preguntas, contemplando el mar gris y el quieto cielo revuelto. Pero no pudo ser. Todo se lo comió la bruma en un momento. Domingo Villar tenía 51 años.
Siempre me imaginé a la escritora Katherine Mansfield como una mujer meláncólica, elegante, inteligente y tímida que no tuvo más pasiones que aquellas con las que soñó. No sé lo que me llevó a imaginarla así, supongo que sus cuentos tan chejovianos, el hecho de que fuera neozelandesa (no conozco a ningún neozelandés pero los imagino melancólicos) o que muriese joven de tuberculosis en un balneario francés. La cosa es que, por casualidad, me pongo a leer sobre ella y descubro que tuvo una vida desbocada y bohemia, cuyas complicadas relaciones amorosas darían para una serie de HBO. Un ejemplo: durante una época llegó a tener un marido y dos amantes (un hombre y una mujer). Qué poco sabemos en realidad sobre la vida de la gente, aunque la tengamos enfrente. Dos más dos no siempre suman cuatro.
Espaldas Mojadas, africanos que cazaron como esclavos, irlandesas huyendo de la Hambruna de la Patata, los habitantes de Alamogordo que sufrieron las primeras pruebas nucleares, un condenado a muerte en una cárcel... Todos los cuentos de "Volverán como fuego" giran y reflexionan en torno a la emigración, al desarraigo, y tienen un mismo lugar en común: Estados Unidos, ese país que se construyó con emigrantes, y cuya cara oculta nos va desvelando Ayesha L. Rubio con unos cuentos que van saltando por distintas etapas de la historia, demostrándonos que ese desarraigo no sólo siempre ha estado ahí, sino que es más actual que nunca. En "Volverán como fuego" tan pronto crees ver escenas de Lynch, como letras de Tom Waits (es un libro plagado, plagadísimo de música), como los susurros de Raymond Carver o Denis Johnson. Unos relatos llenos de miseria, dolor, injusticia, caballos, gasolina y belleza. Sí, titis, belleza; la de la buena literatura. Javier Pillastre, seguro que te gustaría este libro, y creo que con eso está todo dicho, porque un prodigioso cuentista siempre reconoce a los de su especie.
Hoy, en Librería Matadero Uno, en un día también de desarraigo porque el invierno ha venido a expulsar a la primavera, "Volverán como fuego" de @ayesha_lrubio
Cómo disfruté leyendo "Lutano". Sin poder parar, en dos golpes, como dos chupitos de Sansón que te bebes junto a un viejo misterioso y te emborrachan gloriosamente sin que casi te des cuenta; está bueno, me siento bien aquí, sigue contando, no calles. Y a ratos te ríes, y otros sientes el calor de una estufa, y en algunos necesitas ponerte una chaqueta por los hombros porque sabes que ahí hay algo detrás de ti aunque no sea exactamente el frío. Una novela que tiene momentos de esplendor como joyas preciosas en mitad de la hierba. Rodiezmo, esa frontera entre Asturias y León, ese mundo perdido entre dos mundos. La historia de una guajina de pueblo que se fue a Madrid porque quería ser directora de cine, pero la luna está muy alta, guajina, y tiene que volver con el rabo entre las piernas a dar de comer a las gallinas, tejer con su abuela y repartir a domicilio chorizos y patatas al cabrales de un bar de carretera junto a un matadero en el que aún venden casetes de rancheras. Siempre quiso escribir la historia de su amigo Xurde, que desapareció de niño, el neñu Juana, que lo tragó la montaña. Tiene miedo a los animales salvajes cuando sale a fumar porros por la noche apoyándose en los somieres oxidados que utilizan para marcar las fronteras de los praos, en la montaña le dan calambrazos con los que puede ver a los que mataron en la guerra, en el mismo lugar en que harán cola para colgarse de un pino los suicidas, y resulta que cuando encuentra a Dios es quien menos se espera. Las vieyas en la cocina, haciendo arroz con leche, tocando la pandereta, encontrando triunfalmente piedras entre las lentejas, y contando, allí mismo, a lo lloco, la historia del pueblo/mundo, de un fueguín que una moza encontró en el bosque y de cómo todos nacieron del cementerio. Hasta que un día vuelve el neñu de Juana, Xurde regresa, alguien lo trae en brazos, baja del monte como la niebla...
Recordé como mi abuela decía "se está metiendo el norte" cuando la niebla bajaba por la montaña, y descubrí que a eso también se le llama Lutano. Recordar y descubrir: lo esencial de esta novela. ¡Da-y, @raquelpresumido ! ¡Da-y, da-y!
En nuestro mundillo hay nepotismo, premios dados a dedo, apoyos a obras cuyos intereses nada tienen que ver con lo artístico, y que parecen hacernos luz de gas, tratando de convencernos de que algo es muy bueno cuando realmente sólo es mediocre. Pero manda bemoles que precisamente vayan a acusar de esto a una creadora de prodigioso talento. Todo está cada vez más enloquecido. Teresa Valero, eres una grande. Y eso es una verdad indiscutible.
EL BUNGA-BUNGA SE LO DEBEMOS A VIRGINIA WOOLF
En 1910, los del círculo de Bloomsbury (un conjunto de intelectuales ingleses entre los que estaba Virginia Woolf) decidieron gastarle una broma a la Real Armada Británica (ellos eran muy así, muy de cachondeo y mofa, de hablar mucho de sexo, y de filosofía y de todo). Se disfrazaron con turbantes y ropajes exóticos, se oscurecieron la piel con maquillaje y se plantificaron barbas y bigores postizos, haciéndose pasar por miembros de la realeza de Abisinia (la propia Virginia se disfrazó de hombre). Más bien parecían un Baltasar cutre de la cabalgata de reyes pero, increíblemente, coló. Porque, ataviados de esta guisa, y con una gran dosis de descaro, consiguieron realizar una visita al buque insignia de la Armada, el HMS Dreadnought. El grupo fue recibido con toda la pompa y circunstancia propios de una visita de estado y la marina recibió a los "príncipes" con todos los honores. Mientras recorrían las instalaciones del buque, se comunicaban entre ellos en una especie de suahili inventado, a lo que añadían fragmentos de Homero y Virgilio (en griego y latín, claro) que pronunciaban de forma incomprensible. Y para rematar la faena, cuando algo les llamaba especialmente la atención, exclamaban "bunga bunga" como muestra de admiración. La noticia del engaño acabó en todos los medios londinenses de la época y la marina inglesa fue el hazmerreír de todo el país; el vicealmirante que les recibió no podía salir de paseo sin que los chicos lo siguieran al grito de "Bunga Bunga".
"Bunga-bunga" ha quedado como mofa en todo el mundo a la hora de emular el suahili, por no hablar de las fiestas sexuales y los harenes de Berlusconi y Gadafi, que también recibieron este nombre, pero fue Virginia Woolf y su cuadrilla quien puso esas palabras en la boca del mundo. Qué loca es la vida, titis. Quandoque bonus dormitat Homerus, ¡bunga bunga!
THE ASTURIANER N 93
Título MARIETA
Autor JUAN DIAZ-FAES
Texto LETICIA SÁNCHEZ RUÍZ
Marieta es la tercera vaca de nuestra ganadería ilustrada
La vaca Asturiana de la Montaña representa esa unión entre lo humano y el territorio.
Pequeña, resistente y perfectamente adaptada a nuestros puertos y brañas, fue durante generaciones el auténtico motor de la economía rural. De ella dependían la leche, la carne y el abono para las tierras.
En muchas aldeas, la riqueza se medía en cabezas de ganado, las ferias ganaderas eran lugares de encuentro y era habitual que una vaca formara parte de la dote familiar o de las herencias, porque representaba la supervivencia.
La relación era tan estrecha que incluso el establo estaba integrado en la vivienda.
Hoy esta raza se encuentra amenazada por el abandono del campo, el envejecimiento de la población rural y la desaparición de muchas explotaciones tradicionales.
Perderla supondría una enorme perdida cultural
Juan Díaz-Faes es licenciado en Bellas Artes y doctor en Proceso Creativo. Su versatilidad artística le ha llevado a trabajar en disciplinas como la ilustración, el muralismo, la pintura, la escultura, la cerámica, el cómic y el arte digital, además de publicar diez libros.
Compagina su producción artística con la docencia en el IED y colabora en revistas como Yorokobu.
Su obra, cercana y desenfadada, se construye a partir de formas geométricas, líneas y patrones dinámicos cargados de múltiples lecturas. Ha realizado murales de gran formato en ciudades como Miami, París, Seúl, Madrid u Oviedo, y ha expuesto en galerías y centros de arte internacionales de ciudades como Tokio, Dubái, Ciudad de México o Caracas.
Actualmente, su obra dialoga con la de Juan Barjola en la exposición El Palacio Habitado en el Museo Barjola, y además firma una de las nuevas colecciones de Lladró.
Gracias a Leticia Sánchez por este texto desenfadado que juega con la rima asonante del nombre de Marieta para deleite de nuestra protagonista (En castellano, porque en asturiano hacemos lo que podemos tirando de eslema)
@diazfaes@letisaurus@theasturianer
#artistasasturianos
#culturaasturiana
#coverilustration
Dividido en tres movimientos —la llegada, la permanencia y la huida—, Volverán como fuego compone un retrato coral del desarraigo y el desplazamiento. Desde las arenas del desierto hasta las sombras de los esclavos en los arrozales, pasando por la voz quebrada de quienes buscan pertenecer, estos relatos alumbran los destellos que sobreviven en la oscuridad de un territorio donde lo humano y lo mítico se confunden. 🖤
#ayeshalrubio #mataderouno #oviedo #uviéu #oviedoescultura
–Oiga, quisiera pedirle el mayor favor del mundo
–¿Qué es?
–¿Podría leerla?
–¿Su novela?
–Sí. Tiene 400 páginas y estoy buscando, busco una opinión.
– Mi opinión es que la odio
–Pero si ni quisiera la ha leído
–Si es mala, la odio. Odio la mala literatura. Y si es buena, la envidiaré y la odiaré más. Nunca pida la opinión de otro escritor.
('Midnight In Paris')
No sé si también os sucede, pero a mí me ocurre que ciertas cosas sin importancia ni trascendencia en mi vida se me quedan grabadas y suelo recordarlas frecuentemente sin motivo alguno. Una de ellas fue la muerte de Ola Bunker, batería que colaboró con Abba, y que falleció tras una caída contra la puerta de cristal de su casa en Mallorca. Es una escena que, aunque lógicamente nunca vi, mi mente se empeña en recrearla, a este extranjero, ya mayor, borracho, atravesando la puerta de cristal y clavándose los fragmentos de vidrio. No sé si fue exactamente así, pero, como digo, es algo que suele venírseme a la cabeza (y, mientras sucede, suenan canciones de ABBA). Pues bien, resulta que ayer la estrella televisiva Jake Hall falleció de una manera muy parecida: contra una puerta de cristal, y en Mallorca. ¿Es que hay algún elemento oscuro y perverso en las puertas de cristal de Mallorca, algo dentro de mí supo verlo y por eso aquella escena se repite en mi mente? ¿Es acaso que sé ver, como diría Stephen King, los agujeros que hay a veces en las cosas? Creo que sí, que fue por mi instinto mágico, y no porque en Mallorca haya muchas puertas de cristal y sea un lugar bastante común para que los extranjeros se pongan como piojos, lo que me resulta una explicación mucho menos satisfactoria.
¡Desdendientes de La Regenta! Hoy a las 18:00 estaré firmando en la OFELIA en la caseta de Matadero Uno y en la de Pez de Plata. Os preguntaréis que cómo podré estar en dos casetas al mismo tiempo, y la explicación es sencilla: bilocación. Leti mágica.
¡PUM! Hoy arranca la OFELIA. La primera feria del libro de Oviedo ya da sus primeros pasos y promete convertirse en titana. El parque San Francisco acoge libros, presentaciones, cómics, casetas...por allí estaremos todos bailando. Os dejo por aquí el programa, que seguro que encontráis algo antes lo que quitaros el sombrero.