Hoy hace un año, gracias al apoyo de mi hermano
@estebangr05 y de mi familia mi vida cambió radicalmente.
Un poco del proceso de
@inkahomechoco 🌱
Caídas y subidas constantes.
Cortadas. Cansancio extremo.
Y aun así… seguir.
He sido jardinera, constructora, pintora, cocinera, aseadora, veterinaria, cirujana.
He tomado decisiones de vida o muerte —una de ellas, por mi padre, en un lugar donde se vulneran los derechos a la salud digna.
y eso me partió el alma, pero no tenemos la opción de parar, porque toca sobrevivir.
He sido anfitriona, bartender, mesera, chef, guía turística, lava platos, intérprete ambiental, pescadora, agricultora, investigadora, consejera, amiga, administradora, lavandera.
Suelo ser la última en acostarme y la primera en levantarme.
Y sé que muchas —sobre todo mujeres— se reconocen en esto.
Me he plantado firme ante hombres violentos,
ante un territorio hostil para las mujeres
y para quienes no tenemos el privilegio del capital.
He resistido dentro de un sistema racista y voraz,
donde los que más hablan de “conservar”
son, a veces, los que más destruyen.
Sí, hay miedo.
Pero también hay ganas.
Hay amor, esperanza,
y un sueño que alguna vez creí que tendría que enterrar.
Hay determinación, frustración,
costuras hechas sobre la piel sangrante.
Hay rabia y calma.
Hay ansiedad,
y una lucha silenciosa contra la depresión.
Mirar atrás es decir: lo estás logrando.
Hay apoyo —de mi familia,
de mis amigos que empujan sin miedo este sueño—.
Hay paciencia,
de esa que se cultiva entre lágrimas y amaneceres.
Hay un anhelo profundo,
una fuerza que no se rinde.
Este es el proceso de Inkà:
un sueño que a veces duele,
pero que entre los atardeceres mágicos…
se sostiene y florece. 🌺