Por eso, lo que más me gusta de los dos
es la pareja que hacéis.
Sois un team.
Me encanta ver la cara de embobado de Hernán cada vez que la mira.
Y saber que incluso en vuestros peores momentos —normalmente siempre es cuando alguno de los dos está estresado— el otro sabe estar ahí.
Cuando uno aprieta, el otro afloja.
Cuando uno lo necesita, el otro es su roca.
Y lo que sabéis hacer —que no es poco— es quereros con locura.
Teneros admiración.
Ser el mejor amigo del otro.
Y tener claro que la prioridad es siempre la persona que tienes al lado.
Y no digo esto porque esté haciendo este speech,
ni porque hoy sea vuestra boda.
Lo digo de verdad: sois mi modelo a seguir como pareja. El ejemplo que siempre pongo.
Aun siendo muy distintos, os complementáis.
Aun siendo muy parecidos en algunas cosas, os respetáis.
Y os aceptáis.
No imagino una Agos sin Hernán.
Ni un Hernán sin Agos.
Pero sí quiero añadir una cosa.
Si algún día decidís mudaros a otro sitio, por favor, aseguraos de que haya una habitación extra.
Porque ahí estaré yo.
Lo siento, Hernán.
No he podido formar parte de vuestro pasado, porque llegué más tarde.
Pero espero quedarme para todo vuestro futuro.
Os quiero con locura.
Un mes y medio de cielos azules, mañanas en la playa, paseos interminables, ponerme al día con todos los míos y de cargarme de vitamina D. Gracias Barcelona.