A Javi lo conocí en una Qlectiva de
@elcorralitocca sobre las abuelas. Expuse fotos que hizo
@africarbalbrs y unos poemitas que hablaban de las sopaipas y de la yaya Pura. Él había pintado sus abuelas al fresco. En su instalación la obra estaba sobre una sábana tendida, sobre una escena en que dos sillas y un botijo hablaban de la identidad, la tierra, la presencia y la ausencia. Todo eso que trazó también en el poema ‘De bellotas y jazmines’.
Tiempo más tarde el camino me lo puso más cerca y fui conociendo más de su persona a ratitos en su presencia (entre pizza y buen vino) y muchos otros en la boca de quienes lo aman, que no son pocas.
Cuando me enseñaron esta obra algo me atravesó, posiblemente algo muy parecido a lo que pellizcó a él para crearla.
Javi y yo venimos de lo txarnego. Somos eso y honramos a nuestras abuelas, al salmorejo, el potaje, la tortilla de patatas y todo lo que sepa a nuestras raíces. Es más verdad que bandera, más historia que los libros que no hablan de cunetas y las voces de posguerra.
Ahora esa obra, este botijo entre jazmines que vive en la historia de su familia, ha llegado a mí y joder, qué joya.
Javi llegó para habitar lo vulnerable y amarlo con las manos como nos enseñaron las nuestras. Si algo tengo claro es que con él comparto el agua y el cántaro.
Millones de gracias
@dazo_dazoart por tu generosidad, por la memoria txarnega, por tu vulnerabilidad. Trillones de gracias
@bigbangcoop porque una vez más. Sois gloria bendita, agüita fresca de la fuente y unas aceitunitas en la cerámica del albaicín.
Qué alhaja encontraros en esta nuestra Andalucía del Norte y qué ganas de encontrarnos por los patios cordobeses.💚
pd: esto es lo que pasa (y lo que no sabes que viene) cuando
@elcorralitocca monta un arrejunte de arte.