Hoy les compartimos un poco del proceso de diseño y dirección de arte de la revista, a cargo de
@kudos.doc . Si bien la idea original era hacer un fanzine medio sencillito, a medida que fuimos avanzando con las notas nos dimos cuenta de que el contenido nos pedía un poco más de todo: más páginas, más colores, más espacio, etc. Así fue como llegamos al resultado final, que, como bien nos dijeron muchos de ustedes apenas tuvieron la revista en la mano, parece más bien un libro.
El gran desafío era lograr un equilibrio entre esos dos mundos. Por un lado, las ilustraciones juguetonas y el estilo medio roto de un fanzine, que sintoniza con el espíritu creativo que nosotros encontramos en la cultura del fútbol, y por el otro una intención editorial más formal, que tuviera en cuenta diferentes lógicas de lectura de acuerdo a cada nota y además le otorgara a la revista un valor como objeto. Que dieran ganas de leerla y también de exhibirla.
Algo que hablamos mucho durante el proceso (y seguimos hablando) es que no por querer elevar la calidad de un producto relacionado con el futbol tenemos que volverlo exclusivo e inalcanzable. Por algo acudimos a los
@kudos.doc , que ya habían hecho un laburo impecable con esa misma premisa en las redes de
@aldosivi_oficial .
Si por momentos la revista se parece a un libro de fotografía o ilustración es porque nos encontramos con artistas muy grosos, como Diegolan o Daniela D’Adamo, que tenían una obra gigante que se había visto muy poco. Por eso después de las notas propiamente dichas vienen muchas páginas de sus imágenes sin texto. “¿Cuántas páginas le vamos a dar a esto?”, nos preguntábamos. “Todas las que hagan falta para poner esa obra en valor”.
Y después, en las notas “menos artísticas”, ahí si, permitirnos jugar un poco más con el estilo fanzinero que -como se ve en este carrete que compartimos- recorre la revista de punta a punta.