Hicimos este disco mano a mano con
@juanlucesole en su estudio de Villa Elisa, voy a estar eternamente agradecido por su talento y su paciencia, si buscan un productor, ni lo duden,ya lo pueden escuchar en todos lados.
Un agradecimiento especial a
@carmensanchezviamonte por ayudarme a elegir la canciones a
@franga_ure por el arte de tapa que es una belleza a
@manuelmuschong por las animaciones de la tapa a
@martin_armada por la poesía y a
@vitorio_vito_ por sus teclados mágicos en Paciencia
Le pedí a
@lucianolahiteau que haga una reseña que aquí comparto con ustedes.
Lucas Finocchi ajusta cuentas con sus versiones del pasado en El almacén existencial, su nuevo disco solista. Como en una sesión de hipnotismo autoinducido, Finocchi explora los ecos de emociones antiguas y voces de juventud en 10 canciones inéditas y maduradas a la luz de media mañana; en ese intervalo de lucidez sin urgencia y soledad reveladora donde los elementos del universo sensible se disponen como vajilla, vino y alimento en la mesa.
No es un exorcismo. En El almacén existencial, Finocchi prueba las posibilidades de la canción como forma de pensamiento y como cápsula de expedición introspectiva. Los rencores gastados, los bueyes perdidos, las posdatas del amor y los saldos positivos del devenir vital de un hombre ordinario pero estoico, se manifiestan como utensilios filosos para cortar la vulgaridad lírica dominante y rasgar la piel del cancionismo autoindulgente. Con estas 10 nuevas composiciones, Finocchi se fija entre los autores que persisten en la búsqueda del estilo propio y se recorta más allá de los atajos del rock, hacia el pelotón de avanzada de la cantautoría argentina.
En su elección por lo no enfático y la reminiscencia, El almacén existencial extrae su brillo de la emotividad sin subrayados de Finocchi y la consistencia de sus imágenes de leve surrealismo doméstico. Entre Tweedy y Spinetta, Finocchi encuentra en estas nuevas canciones una forma de autoficción capaz de descubrir victorias trascendentes en lo cotidiano, glorias olvidadas del cristalero de existir. Un brillo capaz de seducir al remordimiento y de iluminar la verdad de que a uno lo hacen los demás. (Sigue)