Juan Cabrera

@juancabrera.ph

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Vestigios de serendipias. Plumas encontradas de palomas y pieza de cristal.
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18 days ago
Vestigios de serendipias. Plumas encontradas de palomas y piezas de cristal.
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Vestigios de serendipias Plumas encontradas de palomas y pieza de cristal.
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18 days ago
Serie: Un infinito que abisma Juan Cabrera desarrolla una nueva etapa de su producción con un perfeccionismo exacerbado, obsesivo, que da pie a incansables ensayos de fragmentación y de montajes digitalmente logrados.   Flota en el conjunto de su obra la idea de infinito, de lo absolutamente grande, sólo comparable a sí mismo. Algo que nos excede y, más allá de cualquier representación, nos sumerge en el abismo de nuestra pequeñez.  La idea de infinito se liga a la de suspensión. Pero no se trata sólo de una “idea” sino de una “experiencia”: la de la propia muerte. Durante algunos instantes (que, más allá del tiempo lineal, podían ser minutos, días o años) Cabrera estuvo literalmente muerto, según fue confirmado por un equipo de médicos. Luego, tuvo la “suerte” (¿?) de volver del otro mundo. Un mundo que –pudo constatar- nada tiene de tétrico o truculento, sino todo lo contrario al permitir el reencuentro con seres que nos acompañaron en la vida (tal cual la conocemos). Indiferente a la victimización, Cabrera elude referir a esa experiencia extrema del mismo modo que, como artista, se aparta de toda ilustración. Además ¿cómo se podría ilustrar lo innombrable, el espacio insondable y el tiempo vuelto sobre sí mismo? No obstante, más allá de una intención consciente, algo se ha filtrado en sus composiciones: la idea de suspensión y el vértigo de haber vivido un día muy particular: “el día que no estuve”, como suele afirmar.  Indudablemente la experiencia de pasar “al otro lado” se grabó en su cuerpo y en su mente sorprendida por la magia de la desmaterialización.  No es casual que las figuras que habitan  en los espacios de Cabrera pierdan masa y nos interpelen desde la exterioridad accidental del brillo y de los juegos de luces seductoras. Ya no hay contacto con los objetos físicos (por ejemplo, caireles o bibelots de cristal) sino con las transparencias sugerentes de su no-materia. Una atmósfera barroca convive con un sutilísimo tratamiento de los planos de fondo donde se destacan tonos delicados de sello propio que oscilan entre el verde y el celeste, el naranja y el rosa. La intención minimalista conjuga con una visión surrealista... Elena Oliveras.
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3 months ago
Juan Cabrera. Serie Concretos. Enigmas en la gran ciudad: Nada es obvio. Si bien, en un principio, la ciudad de Buenos Aires fue elemento motivador, la serie Concretos de Juan Cabrera la muestra bajo aspectos extraños, alejados de la percepción habitual de nuestro transitar cotidiano. Así la gran ciudad -más allá de  una suma estática de edificios- parece reflejarse en un espejo quebrado que la fragmenta y multiplica.  Concretos nos desvía de la idea de la fotografía como simple “emanación” de los objetos. Se impone el recorte y el montaje, digitalmente logrados, y la consecuente suspensión de los fragmentos en cuidadosa articulación con el espacio. No imitación sino invención. Tarea que se aproxima más a la del arquitecto que diseña que a la del mimetés (imitador) de la estética platónica.  Los edificios tienen un aire familiar pero al mismo tiempo nos ocultan su identidad, multiplicados a veces bajo la forma del prototipo. No es el caso, sin embargo, del Obelisco o del Congreso de la Nación, perfectamente delineados en nuestra memoria. Sí es el caso de edificios marcados por el misterio de haber-estado-allí en una experiencia pasada que apenas recordamos. El objeto alguna vez percibido pierde entonces  su ‘etiqueta’ y reclama nuevo nombre.   Con notable habilidad técnica que recuerda –desde la fotografía- la destreza de los pintores hiperrealistas,  Cabrera quiere que veamos el mundo sin condicionamientos, como por primera vez. ¿Esfera o sol? ¿Círculos o lunas o estrellas? Con un perfeccionismo exacerbado, obsesivo, deconstruye y reconstruye, desarma y arma,  juega con el asombro en el linde de la presentación y de la representación. Como lo revela su título, la serie expuesta responde a una intención “concreta”. Es la que resalta la realidad del espacio en el plano, su ser “concreto”. Vemos lo que es.  No la línea leída como horizonte, puerta, ventana o cable extendido, sino la línea que es signo de sí misma, autorreferente. No el negro como representación de la oscuridad de la noche o de la sombra sino como presentación de sí mismo... Elena Oliveras
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3 months ago
Suspensión–formación o el Intruso que ocupó la escena Si la serie Concretos de Juan Cabrera mostró a la ciudad bajo aspectos extraños, alejados de la percepción habitual de nuestro transitar cotidiano, la serie Suspensión–formación o el Intruso que ocupó la escena muestra al paisaje como zona de misterio donde convive lo que hemos retenido en la memoria (lo normalizado) con lo que, de pronto, irrumpe en la escena más allá de toda previsión.    En la nueva serie se impone el recorte y el montaje, digitalmente logrados, y la consecuente suspensión de los fragmentos “intrusos” en cuidadosa articulación con el paisaje conocido.  En la espacialidad de la imagen se introduce el tiempo de la narración. De algún modo se cuenta una historia, la del Intruso que de pronto irrumpe en la escena. Figura de la contradicción, al mismo tiempo tapa y resalta, oculta y hace ver, suspende y da forma.  Con un perfeccionismo exacerbado, obsesivo,  Cabrera juega con el asombro en el linde de la re-presentación del paisaje conocido y la presentación de insólitas presencias: la de la geometría que viene “de otro lado”. ¿Por qué la elipse? En comparación con el cuadrado o el círculo, es una figura dinámica, abierta al juego espacial. Con el cuadrado o el círculo es más difícil dialogar. En cambio, la elipse –ese intruso inesperado- suspende la forma en el espacio y permite establecer nuevas relaciones con el entorno apelando a un mundo de conciliación de los opuestos.  En síntesis, al poner en escena lo heterogéneo, lo disímil, Cabrera refiere a la ajenidad. Su obra resulta así metáfora de un mundo donde cada vez es más perentoria la necesidad de incluir al “otro” formando con él un Todo. Elena Oliveras
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3 months ago
Retratos del mar: Juan Cabrera descubre en el estallido del mar el interés de un proceso de abstracción que lo lleva a destacar movimientos y brillos. En ese proceso, la masa del agua pierde cuerpo  transformada en punto, destello, disolución.  La noche da, a sus fotografías,  la cuota de magia necesaria para que nos sumerjamos en una zona incierta, etérea,  pronta a desaparecer tras el ímpetu de una descarga. Señala Edmund Burke que “el océano es un objeto que causa no poco terror. En verdad, en cualquier caso el terror, más o menos claramente, es la principal causa de sublimidad”. Y la sublimidad resalta en las noches de oscuridad, que también es causa de terror pues no sabemos si la habitan presencias benignas o malignas.  Si Cabrera se anima a trabajar con el negro es porque asume su sublimidad, su efecto de infinitud y de vacío que servirán de contraste a las caprichosas formas de las masas nubosas marinas. Su incesante movimiento le permitirá trabajar el espacio en el tiempo.   En una entrevista que Cabrera tuvo con Enio Iommi, el genial escultor señala que sus fotografías lo sorprenden por la forma en que trabaja  el espacio en el plano y también porque “dan la impresión de una vida extraña”. En esa “vida extraña” hallamos un desborde de subjetividad, que recuerda estrategias de la estética neorromántica. Los paisajes sublimes de Cabrera se destacan por su singularidad. Sometidos a un estricto montaje y fragmentación sorprenden por sus recortes,  huecos e iluminaciones sobre negros rotundos. El detalle toma cuerpo destacando algunas zonas y haciendo retroceder otras. Asimismo la horizontalidad previsible se transforma a veces en verticalidad. Extraña resulta también la técnica. En efecto, muchas veces sus fotografías dan el efecto de pinturas que sirven a una sensualidad desatada. Producto de esa sensualidad, cada paisaje marino adquiere un tono personal.  De algún modo le cabe el género del “retrato”.  Cada uno con una personalidad diferente, renace en cada nueva disolución.  Y así refleja un mundo sometido al poder dionisíaco, a una energía desbordante y ruidosa que, como contrapartida, detiene y llama al silencio del contemplador. Elena Oliveras
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4 months ago
Juan Cabrera Un apocalipsis dulce Juan Cabrera muestra un mundo que vive de sus vestigios en una suerte de “apocalipsis dulce”, acorde con la idea de que la catástrofe podría demorarse un tiempo más. Por ahora, sólo el caos que él expresa en materialidades diversas fragmentadas. Siguiendo una estética vestigial, Cabrera incorpora materiales fotográficos doblados, quebrados, arrugados, violentados de múltiples maneras dando pruebas de que lo queda es lo que más resiste.  Si bien el vestigio puede asociarse a la decadencia, no es menos cierto que –gracias al arte- su vida recomienza. Es la lógica paradójica del arte – vestigio. Lo que dura retiene consigo una parte de lo que ya no es, al tiempo que propone algo diferente. Cabrera nos hace pensar en la presencia del desgaste en un mundo donde los valores, la naturaleza, la vida misma ha perdido integridad. Lo que antes lucía con orgullo su completad hoy se desvanece. Las substancias se debilitan o pierden su función  de sostén. Sin embargo, él subraya que la energía persiste en los intersticios de lo que queda; concretamente, en el interior de los movimientos y pliegues del papel fotográfico. Más allá de toda melancolía, dominará el placer de un nuevo orden por el que se crean volúmenes, torsiones, llenos y vacíos, luces y sombras de discreta belleza.  Como fotógrafo-escultor Cabrera ha mostrado su interés por el plano fotográfico como disparador de líneas de fuga hacia a la tridimensionalidad. Pero si antes la espacialidad era re-presentada en la fotografía, ahora es presentada en el objeto escultórico.  De este modo, crea espacios insólitos donde está alojado un tiempo sin tiempo. Un tiempo que se alimenta de los rastros el pasado y avanza hacia el futuro. Es el modo que él encuentra para decirnos que, finalmente, la muerte no existe.  Elena Oliveras Enero 2024 Elena Oliveras es Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de arte y de la Academia Nacional de Bellas Artes, Argentina.
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4 months ago
Altar vestigio. Parabrisas accidentado, cristales y muranos.
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4 months ago
Altar vestigio. Parabrisas accidentado, cristales y muranos.
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4 months ago
Altar vestigio. Parabrisas accidentado, cristales y muranos.
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4 months ago
Detalle de obra. Parabrisas accidentado, cristales y muranos.
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5 months ago